Alerta epidemiológica: los casos de sífilis se disparan un 26% en un año y preocupa la falta de prevención
19 de enero de 2026 – Mientras el país debate reformas económicas y sociales, una epidemia silenciosa y evitable avanza a un ritmo alarmante. Los casos de sífilis se dispararon un 26% en 2025 respecto al año anterior, marcando un pico histórico de 46.613 personas infectadas con la bacteria Treponema pallidum. Si se compara con la media de los cinco años previos, el aumento es aun más estremecedor: un 71% más de contagios. Las cifras oficiales, publicadas en el Boletín Epidemiológico Nacional, pintan un escenario donde las campañas de prevención parecen haber perdido la batalla contra un enemigo que se transmite, sobre todo, por desinformación y desprotección.
Un enemigo silencioso y subestimado
La enfermedad, que tiene cura con un tratamiento antibiótico adecuado, está siendo subdiagnosticada y su transmisión, subestimada. “Hoy estoy viendo no menos que uno o dos casos semanales de sífilis en estadios 1 o 2. Muchas pacientes ni siquiera se dan cuenta porque no tienen dolor”, revela el Dr. Facundo Gómez, ginecólogo del Hospital Rivadavia. El problema, advierte, atraviesa a “mujeres de todas las edades” y es transversal a la orientación sexual.
La vía de contagio invisible: el sexo oral sin protección
El informe destaca un dato crucial y poco difundido: una de las principales vías de contagio es el sexo oral sin preservativo. En una época donde esta práctica suele ser el inicio de las relaciones sexuales, persiste la falsa creencia de que es “segura”.
“Lo que se sabe mucho menos es que, sin preservativo, el sexo oral también es un camino de transmisión”, se alerta. El chancro inicial, una úlcera indolora, puede aparecer tanto en la boca como en los genitales, facilitando la infección a través del contacto con fluidos.
Falla en la prevención: vergüenza, acceso y desinformación
Testimonios recogidos apuntan a fallas estructurales en la cadena de prevención. “Hay varones que tienen vergüenza de comprar preservativos… entonces se tiran el lance”, confiesa una joven de 20 años. Esta dinámica, sumada a una posible merma en campañas públicas con distribución gratuita y activa de profilácticos, abre la puerta al contagio.
Los profesionales lamentan otra brecha: la demora o pérdida de diagnósticos. En centros sin tests rápidos, los resultados de laboratorio tardan días y “muchos pacientes no vuelven a buscar el resultado”, imposibilitando el tratamiento temprano y favoreciendo nuevos contagios.
Un panorama nacional en rojo
La tasa poblacional de sífilis habla por sí sola: pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019, a 93,5 en 2024, y casi rozó los 101 en 2025. Algunas provincias, en 2024, ya reportaban tasas de entre 150 y 200 infectados por cada 100.000 personas, un dato que se teme haya empeorado.
Una luz de esperanza, tenue, aparece en la sífilis congénita (transmitida de madre a bebé), cuyos casos bajaron un 8% en 2025, posiblemente por los controles prenatales. Sin embargo, ese mismo año se confirmaron 11.261 embarazadas con sífilis, un 15% más que la media quinquenal anterior, lo que muestra que el problema afecta de lleno a la salud reproductiva.
Un llamado urgente a la acción
La ecuación es clara y preocupante: sube el contagio, sube la tasa, suben las embarazadas infectadas. La cura existe, pero la prevención falla. Las cifras son un grito de alerta para que las autoridades sanitarias, los medios y la sociedad en su conjunto renueven con fuerza un mensaje que nunca debió apagarse: El preservativo no es solo un método anticonceptivo; es la única barrera efectiva contra un enemigo que, literalmente, nos está ganando por goleada. La pregunta que deja el informe es angustiante: ¿Cuántos casos más se necesitan para declarar la emergencia y actuar en consecuencia?
