Alerta roja en las fábricas: la industria cayó en febrero y la UIA no ve señales de recuperación
3 de abril de 2026
El panorama para el sector manufacturero argentino es cada vez más sombrío. Según el último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad volvió a retroceder en febrero, consolidando un escenario de estancamiento que amenaza con extenderse durante todo el primer semestre.
Los datos de la entidad fabril son contundentes: la producción industrial registró una baja del 3% interanual, mientras que en la medición desestacionalizada respecto a enero, el retroceso fue del 0,8%.
Un retroceso que no toca piso
Para la UIA, la caída de febrero no es un evento fortuito, sino la confirmación de un proceso de deterioro estructural. La industria hoy produce niveles similares al promedio de 2025, lo que implica estar un 10% por debajo de la actividad registrada en los años 2022 y 2023.
Los sectores más golpeados (Primer Bimestre 2026):
- Automotriz: -30,1% interanual (el desplome más severo).
- Maquinaria Industrial: -17,5% en patentamientos.
- Metalmecánica: -8,2%.
- Construcción: -5,7% en despachos de cemento.
Estos números reflejan una debilidad generalizada tanto en el consumo interno como en la inversión productiva, pilares que hoy se encuentran paralizados.
El «factor Brasil» y la caída exportadora
La crisis no solo se explica por la recesión local. El frente externo, fundamental para el ingreso de divisas, también muestra signos de agotamiento. En febrero, las exportaciones industriales hacia Brasil —socio estratégico del Mercosur— cayeron un 2,6%.
Esta baja estuvo traccionada principalmente por el sector automotor, que despachó un 3% menos de unidades al país vecino en comparación con el mes anterior. La falta de competitividad y la menor demanda regional le quitan oxígeno a las terminales locales.
¿Hacia dónde va la industria?
El informe de la UIA es lapidario: «No hay recuperación industrial a la vista». Con costos de energía al alza, una demanda interna que no reacciona y un mercado regional que se enfría, las empresas están operando con una capacidad instalada ociosa cada vez mayor.
Sin un cambio en las condiciones macroeconómicas que estimule la inversión o una baja en la presión impositiva que mejore la competitividad exportadora, el sector advierte que el 2026 podría ser un año de retroceso histórico para el «made in Argentina».
Para los industriales, las esperanzas de un rebote en «V» se esfuman ante la realidad de los números de febrero.
