Alerta sanitaria por la emergencia de tránsito en la provincia: el 96% de los siniestros involucra motos
El sistema de emergencias médicas del Chaco está al borde del colapso. Así lo advirtió el director de Emergencias Médicas de la provincia, el doctor Nicolás Ivancovich, quien expuso una realidad que golpea todos los días a los servicios de salud: los siniestros viales, en su gran mayoría protagonizados por motociclistas, saturan la atención y desvían recursos que deberían destinarse a otras urgencias críticas.
Según Ivancovich, el 96% de los accidentes de tránsito en la provincia involucra motos, y la mayoría de ellos son absolutamente evitables. «Son conductas que podemos modificar: no usar casco, llevar varias personas en una misma moto, circular sin la documentación correspondiente», enumeró el especialista en diálogo con Norte.
Un sistema colapsado en horas pico
Durante los horarios pico —8 de la mañana, mediodía y entre las 18 y 20 horas—, la cantidad de llamadas simultáneas al 911 y al 107 supera ampliamente la capacidad operativa de las ambulancias. Ivancovich fue contundente: si un ciudadano sufre una urgencia grave ajena al tránsito, como un infarto o un ACV, es altamente probable que deba esperar porque «seguro ninguna de las ambulancias esté en la base, están todas trabajando».
Para mitigar el desfasaje, el personal aplica un riguroso sistema de triage que codifica a los pacientes por colores según la gravedad: rojo para los más críticos, amarillo para los que requieren atención urgente y verde para los casos leves. «Vas primero a los rojos, segundo a los amarillos y último a los verdes», explicó.
El costo millonario de las conductas evitables
La crisis vial no solo compromete la capacidad del personal, sino que además devora la mayor parte del presupuesto destinado a la emergencia prehospitalaria. Según Ivancovich, los siniestros viales absorben «casi el 80 o 90% de la ocupación de ambulancias, recursos humanos e insumos», convirtiéndose en el principal factor de gasto del sector.
Pero el impacto no termina en la calle. La derivación de pacientes accidentados —en su mayoría conductores de motos— impacta directamente sobre el presupuesto del Hospital Perrando. El mantenimiento de camas, la contratación de cirujanos, el uso de quirófanos y la adquisición de costosas prótesis y clavos drenan de manera constante los recursos hospitalarios. Considerando que un paciente fracturado permanece internado un promedio de entre 5 y 7 días, el costo diario representa una millonaria erogación estatal generada por conductas plenamente evitables.
La falta de cambios inmediatos
Para Ivancovich, la ausencia de reformas en las políticas de tránsito se explica por «la transmisión intergeneracional de hábitos irresponsables, como la circulación sin casco o el traslado de hasta cinco personas en un mismo motovehículo». Estas conductas, advirtió, se consolidan en los futuros conductores y perpetúan el ciclo de siniestros.
Además, cuestionó el carácter meramente recaudatorio de las multas aplicadas por los municipios, que contradice la ley de tránsito nacional, que exige destinar esos fondos a la educación y la concientización vial. «Las multas no están cumpliendo su rol preventivo, solo son una fuente de ingresos», criticó.
Nota final:
El Chaco enfrenta una emergencia vial que va más allá de los números: es una crisis sanitaria, económica y cultural. Cada siniestro evitable no solo deja heridos y familias destrozadas, sino que satura un sistema de salud que ya no da abasto. La falta de casco, el exceso de pasajeros y la ausencia de políticas preventivas efectivas son el cóctel perfecto para una tragedia cotidiana. Mientras tanto, los recursos que podrían destinarse a otras urgencias se consumen en atender las consecuencias de una irresponsabilidad que, como advierte Ivancovich, se transmite de generación en generación. La pregunta que queda flotando es: ¿cuándo va a cambiar esta historia?
