Alivio en los surtidores: ARCA da marcha atrás y excluye a las billeteras virtuales del Impuesto al Cheque
Un respiro para el bolsillo de los argentinos y para el comercio. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) revirtió una polémica decisión y confirmó que las billeteras virtuales no pagarán el Impuesto al Cheque, evitando así un incremento de costos que hubiera impactado directamente en los precios finales al consumidor, especialmente en sectores claves como las estaciones de servicio.
La decisión que descomprimió la economía digital
ARCA resolvió excluir formalmente a las billeteras virtuales –como Mercado Pago, App YPF y Shell Box– del pago del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios. La medida, que había sido anunciada a fines de 2025 y generó alarma, quedó sin efecto, manteniendo el tratamiento fiscal actual para estas plataformas.
Esta reversión preserva la previsibilidad en un sector que se ha convertido en columna vertebral de los pagos cotidianos para millones de usuarios, comercios y pymes, evitando encarecer transacciones ya masificadas.
El salvavidas para las estaciones de servicio
El impacto hubiera sido severo en un sector ya presionado: la venta de combustibles. La Federación de Empresarios de Combustibles calificó la exclusión como «muy positiva», ya que frena un costo operativo que carcomía los ya ajustados márgenes de comercialización.
¿Por qué era crítico? El negocio de los surtidores vivió una transformación radical: si hace cinco años el 80% de los pagos eran en efectivo (sin comisiones), hoy esa proporción se invirtió. La mayoría de las transacciones son digitales, y cada una conlleva una comisión. Aplicar además el 1.2% del «impuesto al cheque» habría sido un golpe durísimo a su rentabilidad, un costo que, inevitablemente, se hubiera trasladado al precio del litro de nafta o gasoil.
Más que un alivio tributario: una defensa de la competencia
La decisión original también amenazaba con distorsionar la competencia entre la banca tradicional y las fintech, cargando con un nuevo tributo a un sector que ha impulsado la inclusión financiera. Su revocación apacigua un frente regulatorio candente y evita asfixiar la innovación en pagos.
¿Hubiera notado usted este impuesto en la bomba de nafta? Muy probablemente sí. Esta decisión no es solo un tecnicismo fiscal; es una medida que contuvo una presión inflacionaria concreta en un gasto sensible para todos: el combustible. Sin embargo, abre un debate de fondo: ¿cómo se financiará el Estado si se retiran este tipo de gravámenes sobre una base que no para de crecer? Por ahora, el alivio en los surtidores es real.
