Análisis: La malaria y el miedo a 2027

Por Randy Stagnaro

El presidente Milei y el ministro Caputo cargan contra los medios de comunicación acusándolos de fabricar un estado de ánimo negativo en la población. Sin embargo, los indicadores sociales basados en estadísticas oficiales reflejan una realidad dramática que las arengas ante el círculo financiero no logran revertir.

Durante sus recientes disertaciones en un foro financiero, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, coincidieron en un mensaje central dirigido a los inversores: «Pierdan el miedo al 2027». El argumento oficial sostiene que la macroeconomía atraviesa su mejor momento desde el regreso de la democracia, pero que existe una supuesta campaña de desprestigio mediático empeñada en instalar que la sociedad «no llega a fin de mes».

A pesar de la falta de datos concretos en los discursos oficiales para respaldar el optimismo gubernamental, las estadísticas sociolaborales reales existen. Un informe reciente del Grupo de Estudios en Desigualdad y Movilidad Social (GEDyMS) del Instituto Gino Germani (UBA), basado en el procesamiento de datos oficiales al cierre de 2025, expone de manera cruda la magnitud de la crisis de ingresos en la Argentina.

Radiografía de los ingresos de pobreza por sector

La precariedad salarial ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de la informalidad para transformarse en una realidad mayoritaria dentro del empleo registrado. El 71% del total de las personas ocupadas en el país percibe ingresos que se ubican por debajo de la línea de pobreza.

Categoría Ocupacional / Sector LaboralPorcentaje con Ingresos de Pobreza
Asalariados Informales90,0%
Trabajadoras de Casas Particulares97,7%
Trabajadores Cuentapropistas86,0%
Trabajadores de la Enseñanza68,0%
Ocupados en la Industria Manufacturera67,4%
Asalariados Registrados (Formales)59,3%

El mito del cuentapropismo: Aunque el discurso oficial ensalza al trabajador independiente como expresión de la libertad individual, el estudio demuestra que sus ingresos promedio rondan los $720.000 mensuales, un valor 45% inferior al de un asalariado formal. Además, el 42% de este universo ni siquiera logra cubrir la Canasta Básica Alimentaria, quedando bajo la línea de indigencia.

Mutación del mercado de trabajo: precarización y demografía

El balance neto de empleo durante los primeros dos años y medio de gestión de La Libertad Avanza muestra una estabilidad estadística engañosa, con apenas 18.000 puestos creados. La verdadera transformación radica en el deterioro de la calidad laboral:

  • Destrucción y Creación: Cuatro de cada cinco puestos de trabajo destruidos pertenecían al sector formal y regulado. En contrapartida, 7 de cada 10 empleos generados corresponden a cuentapropistas precarios de baja calificación, mientras que los restantes se inscriben en el régimen de monotributo.
  • Juventud postergada: Los menores de 30 años concentran el 53% del total de desempleados del país. La tasa de informalidad juvenil escaló al 60%, marcando el registro más alto de la serie estadística y ubicándose siete puntos por encima de los niveles de 2016.
  • Jubilados en actividad: Como consecuencia directa de la licuación de los haberes previsionales, se registró un pico histórico en los últimos nueve años: el 18% de las personas mayores de 65 años se encuentra ocupada o buscando activamente empleo para complementar sus ingresos.
  • Brecha de género: La disparidad de ingresos en perjuicio de las mujeres experimentó un marcado retroceso, ampliándose al 28,2% al cierre del período analizado, cuando en el año 2022 se ubicaba en el 21,1%.

El verdadero temor de la Casa Rosada

El persistente malhumor social y el deterioro de las condiciones de vida explican por qué la imagen negativa de la gestión presidencial supera a la positiva en la mayoría de los sondeos de opinión.

El riesgo latente que desvela a los estrategas de la Casa Rosada no es el debate doctrinario, sino el impacto de estos datos en la conducta del electorado de cara a los próximos turnos electorales. Si el establishment financiero y los operadores de mercado se convencen de que el oficialismo se encamina a una derrota política, la desconfianza podría traducirse en una severa corrida contra el peso en la antesala de la campaña. Ese escenario de inestabilidad cambiaria es el verdadero fundamento detrás del pedido presidencial de «perder el miedo al 2027», un objetivo que difícilmente pueda alcanzarse sólo con consignas optimistas.