Autovía 16: el daño supera los $500 millones y el puente derribado no será repuesto en el corto plazo

La tragedia del lunes en la ruta 16 dejó una víctima fatal y una estructura colapsada que no volverá a levantarse en el corto plazo. El puente peatonal que cayó tras el impacto de un camión contra una de sus columnas no será reconstruido por el Estado nacional. La decisión quedará en manos del futuro concesionario privado que administrará ese tramo de la traza, cuyo proceso de adjudicación aún no se concretó.

El siniestro ocurrió a la altura del kilómetro 25, cerca del acceso a Puerto Tirol, y terminó con la vida de José Julián Hidalgo, un camionero correntino de 24 años. Según las primeras evaluaciones técnicas de Vialidad Nacional, el derrumbe no fue consecuencia de problemas de conservación o mantenimiento. La pasarela estaba en condiciones normales. El colapso se produjo exclusivamente por la violencia del impacto del vehículo pesado contra una de las columnas principales que sostenían la estructura.

El camión transportaba alimentos y electrodomésticos hacia el interior del Chaco y se desvió de su trayectoria por causas que aún se investigan. Los peritos manejan dos hipótesis principales: que el conductor se haya quedado dormido al volante o que el vehículo haya sufrido una falla mecánica en el sistema de dirección. También se presume que circulaba a una velocidad elevada, suficiente para atravesar el guardarraíl metálico y golpear con extrema fuerza la base de hormigón.

Ese impacto desplazó la columna estructural, lo que desestabilizó la viga principal y provocó que la pasarela se desprendiera y cayera directamente sobre la cabina del camión, causando la muerte instantánea del conductor. La estructura no cedió por desgaste ni por falta de mantenimiento, sino por el desplazamiento de uno de sus apoyos fundamentales.

Los trabajos de remoción avanzaron durante todo el martes. Partes del camión siniestrado permanecían sobre la ruta, por lo que fue necesario utilizar retroexcavadoras y maquinaria pesada para retirar los restos del vehículo y comenzar el desmonte definitivo del puente. También se resolvió desmontar la pasarela ubicada sobre la mano contraria, ya que ambas responden al mismo diseño constructivo y el procedimiento permitirá eliminar riesgos para los conductores.

Paralelamente, numerosas personas se acercaron al lugar para recoger parte de la mercadería que había quedado desparramada sobre el asfalto. Algunos retiraron alimentos para consumo propio, mientras que por el volumen de productos retirados se presume que otra parte tendría destino de reventa.

El costo estimado para reconstruir una pasarela de estas características ronda actualmente los 500 millones de pesos, una inversión que el Estado nacional no prevé ejecutar en el corto plazo. La concesión del corredor vial ya fue licitada, pero aún no fue adjudicada. La expectativa oficial es que la nueva administración privada comience a operar entre septiembre y octubre de este año. Hasta entonces, el corredor continúa bajo la órbita de Corredores Viales, la empresa estatal que se encuentra en proceso de disolución.

Especialistas en infraestructura vial recuerdan que este tipo de puentes responden a pedidos concretos de localidades o poblaciones que quedaron divididas por una autovía, donde el intenso movimiento de vecinos hace necesario garantizar un cruce seguro sin interferir con el tránsito vehicular. Respecto a las responsabilidades del siniestro, seguramente será la empresa transportista la que deba responder por los daños. La Nación entablaría un pleito judicial antes que una inversión por iniciativa propia para colocar otra estructura.