Barrionuevo contra Milei: “La CGT va a estar a la altura” y la reforma laboral “no va a salir”

El histórico líder sindical arremetió contra el Gobierno por la falta de reactivación tras dos años de gestión, descontó la reforma laboral y anunció un plan para recuperar el poder en 2027 con un peronismo renovado.

En un mensaje contundente cargado de estrategia política y advertencia gremial, Luis Barrionuevo, secretario general de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), definió la pulseada actual: la reforma laboral del Gobierno de Javier Milei “no va a salir” y aseguró que la CGT actuará en “tiempo y forma” para impedirla.

Paciencia y fuerza: la doble carta de la CGT
Frente a los rumores de divisiones internas en la central obrera, Barrionuevo fue claro: “No hay internas en la CGT”. Desmarcándose de posturas más confrontativas como la de Abel Furlán (UOM), quien pidió acelerar medidas de fuerza, el líder gastronómico abogó por una estrategia de paciencia calculada.
“La experiencia nos dice que hay que esperar, los profesionales de la CGT están trabajando (…) no tenemos por qué apurarnos”, afirmó, confiando en la capacidad técnica y la fuerza política del sindicalismo para bloquear la iniciativa oficialista en el Congreso.

Un balance económico devastador
Barrionuevo hizo un repaso del apoyo obrero a las políticas oficiales y su resultado: “El movimiento obrero viene acompañando al gobierno hace dos años y estamos con el poder adquisitivo 15 puntos abajo”. Su diagnóstico sobre la gestión económica fue lapidario: “El país de Milei no funciona”.
Recordó la promesa de reactivación en cuatro meses y contrastó: “Han pasado 2 años enteros y seguimos igual. Seguimos pidiendo plata al exterior”. Para él, la raíz de la inflación y la crisis es clara: “Si no hay producción, reactivación y consumo, obviamente no habrá inflación”.

El ajedrez político: gobernadores y recambio generacional
El sindicalista mostró escepticismo sobre la capacidad del Gobierno de conseguir apoyos legislativos: “Los funcionarios de Milei están recorriendo el país (…) a ellos hay que llevarles obras y plata, no palabras”. Citando al caudillo radical Vicente Saadi, sentenció: “En política hay que cobrar al contado”, sugiriendo que los gobernadores no votarán leyes a cambio de promesas.
Pero su mirada estaba puesta más allá de la pulseada inmediata. Anunció el gran objetivo: “En 2 años, en 2027, se juega el poder completo del país”. Para eso, propuso un recambio generacional dentro del peronismo.
“Tenemos que volver a enamorar al electorado con gente nueva”, dijo, mencionando a gobernadores e intendentes con buena gestión. Abogó por internas abiertas (PASO) y hasta esbozó una fórmula: “Queremos un Cafiero-Menem”, lo que, según él, permitiría “un gobierno consolidado y fuerte”. Dejó claro que el kirchnerismo es una etapa superada: “El kirchnerismo ya fue, ya pasó”.

“Milei quiso imitar a Menem pero no pudo”
En una comparación provocadora, Barrionuevo midió al Presidente contra un referente de su propio espacio: “Le diría a Javier Milei que quiso imitar a Carlos Menem pero no pudo. Menem era un animal político (…) Milei no tiene nada de eso”.
Agradeció a Milei por “limpiar” a ciertos políticos y por “eliminar los piquetes”, pero fue terminante sobre el futuro: “No tengo ninguna esperanza de que los libertarios sigan en el poder”. Su agradecimiento final fue casi una despedida política: “A Milei le agradezco (…) que ha eliminado los piquetes, no mucho más”.

La convocatoria: un asado con sabor a poder
Este viernes, Barrionuevo materializará su estrategia de renovación con un asado sindical en Mar del Plata para 500 personas, la mitad de ellos jóvenes sindicales y de la Juventud Peronista (JUP). El menú incluirá debate sobre la reforma laboral (con Martín Redrado vía Zoom) y análisis político. El lema del encuentro lo dice todo: “Vamos por el poder en 2027”.

El mensaje de Barrionuevo es claro: la CGT jugará una pulseada táctica contra la reforma laboral, pero la guerra verdadera es la recuperación del poder político en 2027, con un peronismo rejuvenecido que capitalice el desgaste de un oficialismo que, a su juicio, ya mostró su incapacidad para reactivar el país.