Biodiésel, el Gran Ausente: Quedó Fuera del Acuerdo Comercial con EE.UU.
El biodiésel, el segundo producto más importante para Argentina, quedó excluido del acuerdo con EE.UU. y ahora también peligra su cupo en la Unión Europea.
Mientras el sector cárnico celebra un cupo de 80.000 toneladas para exportar a Estados Unidos, la industria argentina del biodiésel enfrenta una noticia amarga: este producto, que es el segundo ítem comercial más relevante del país, quedó completamente fuera del acuerdo comercial recientemente sellado entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump.
Este revés significa perder una oportunidad de oro, ya que Estados Unidos anticipa un repunte en el consumo de biodiésel con el nuevo régimen de promoción de la administración Trump. Peor aún, la exclusión se suma a una amenaza inminente en otro mercado clave: la Unión Europea.
Un Mercado Bloqueado Desde 2018
Las exportaciones argentinas de biodiésel a EE.UU. habían alcanzado un pico histórico de 1.138 millones de dólares en 2016. Sin embargo, la presión de los fabricantes locales estadounidenses llevó a que, a principios de 2018, la administración Trump aplicara derechos antidumping y compensatorios que prácticamente hicieron inviable la entrada del producto argentino.
Esas barreras se mantienen vigentes hasta hoy, y a pesar del reciente acercamiento bilateral, no se logró incluir una cuota de exportación para el biodiésel, similar a la que tiene Argentina con la Unión Europea.
Doble Golpe: También Peligra el Mercado Europeo
La situación se vuelve más crítica porque, paralelamente, la Comisión de la Unión Europea está avanzando con un cambio normativo que busca bloquear el ingreso de biodiésel elaborado con aceite de soja, que es precisamente el tipo que produce Argentina.
De concretarse, el país podría perder su cupo vigente en el mercado europeo, que actualmente es su principal destino. Esto representaría un golpe devastador para una industria que ya ve cerrada la puerta en Estados Unidos.
Conclusión: Un Sector Estratégico Bajo Presión
La exclusión del biodiésel del acuerdo con EE.UU. deja al descubierto la vulnerabilidad de un sector estratégico para la cadena de valor de la soja argentina. El país pierde la chance de reinstalarse en un mercado gigante que está por reactivarse, mientras se defiende de un ataque regulatorio en su principal plaza actual.
El escenario obliga a una rápida reacción diplomática y comercial para defender un producto de exportación clave, que genera millones en divisas y sostiene una parte importante de la industria agroexportadora nacional. El futuro del biodiésel argentino pende de un hilo en ambos frentes.
