Capitanich declara la guerra: llama a la «resistencia social y sindical» contra la «atroz» reforma de Milei

20 de enero de 2026 – Con tono de combate y ante la inminente batalla legislativa en las Sesiones Extraordinarias, el senador nacional por el Chaco Jorge Capitanich lanzó un duro llamado a la «resistencia social y sindical» contra el paquete de reformas del Gobierno nacional, al que calificó de «proyecto atroz para la Argentina». En una entrevista radial, desgranó una crítica feroz a la llamada Ley de Modernización Laboral, advirtiendo que desfinanciará a provincias, municipios y obras sociales mientras debilita «hasta la médula» los derechos de los trabajadores.

«No es modernización, es un ataque con dos puntas»

Capitanich desestimó el nombre oficial del proyecto. “Bajo esa cobertura se esconden dos grandes componentes: una reforma laboral propiamente dicha y una reforma tributaria encubierta”, afirmó. Su crítica se centró en tres ejes devastadores, según su análisis:

  1. Un saqueo a las cuentas públicas provinciales: Alertó que la reducción del impuesto a las ganancias para grandes empresas significará menos recursos coparticipables, con una pérdida estimada en 4,7 billones de pesos para provincias y municipios. Además, criticó la eliminación de impuestos internos a bienes suntuarios (telefonía celular, seguros, aeronaves), con un «costo fiscal teórico de casi 5.480 millones de dólares».
  2. El desmantelamiento del sistema de salud sindical: “Se desfinancian las obras sociales”, denunció. Explicó que un punto menos en las contribuciones patronales representa unos 1.500 millones de dólares menos, lo que, sumado al aumento de insumos y la caída salarial, “tiende a quebrarlas”. El objetivo final, según él, es “intervenirlas para debilitar a las organizaciones sindicales”.
  3. El cercenamiento de los sindicatos y los derechos laborales: Acusó al proyecto de buscar “eliminar el agente de retención de las cuotas sindicales, reducir la capacidad de negociación y cercenar principios básicos como el ‘in dubio pro operario’”. Para Capitanich, la ley tiene un “claro objetivo de debilitar a los sindicatos y destruir los derechos de los trabajadores”.

Un diagnóstico opuesto: el problema es la informalidad, no los derechos

El senador dio su propia lectura de la crisis laboral: “De casi 47 millones de argentinos, hay 9 millones de trabajadores informales”. Sostuvo que la ley no ataca este problema, sino que “destruye empleo, industria y economías regionales”, citando el cierre de “más de 20 mil pymes” y la pérdida de “más de 200 mil empleos formales”, agravado por la paralización de la obra pública.

El llamado a la acción: resistir y movilizar

Frente a este panorama, Capitanich fue explícito en el camino a seguir: “El rol de la CGT, las CTA y de los trabajadores organizados es resistir, no solo con comunicación sino con movilización social”. Criticó la “actitud poco responsable” de algunos gobernadores que podrían avalar el proyecto y propuso que el debate se centre en reducir la informalidad y combatir la evasión fiscal (que estimó en al menos el 7,1% del PBI), en lugar de, a su juicio, “hacer sufrir a los más pobres”.

Con este discurso, Capitanich no solo marca la cancha para el debate en el Senado, sino que enciende la mecha de la confrontación social. Su llamado a la resistencia transforma la reforma laboral en un campo de batalla política mucho más amplio, donde la pulseada legislativa de febrero podría ser solo el primer round de un conflicto de mayor alcance. La pregunta que deja flotando es clara: ¿Será su voz el preludio de una primavera de protestas, o un grito en el desierto de un oficialismo decidido a avanzar a toda costa?