Caputo avisa a gobernadores: «Vamos a tener un trimestre sin plata»

El ministro de Economía anticipó un escenario crítico por la caída de la recaudación y el agotamiento del crédito. La Patagonia aún espera fondos prometidos para incendios y Santa Fe tuvo que pagar sola la suba salarial a la policía.

14 de Febrero, 2026

«Vamos a tener un trimestre sin plata». La frase, atribuida a Luis «Toto» Caputo en conversaciones con autoridades porteñas, sintetiza el momento que atraviesan las cuentas públicas. El mensaje, desalentador, también llegó a al menos un gobernador aliado.

La advertencia no es casual. La recaudación nacional lleva seis meses consecutivos de caída en términos reales. Enero marcó el nivel más bajo de los últimos 16 años ajustado por inflación. Según datos de ARCA, los ingresos alcanzaron 18,33 billones de pesos, con una suba nominal del 22% respecto a enero de 2025, pero muy por debajo de la inflación del período.

El dato que preocupa a las provincias

El economista Nadin Argarañaz, presidente del Iaraf, estimó que la recaudación nacional que queda en manos de Nación cayó 7,8% real interanual en enero. La que se distribuye a provincias y CABA retrocedió 6,6%.

El total recaudado, según ese análisis, descendió 7,4% real. Una sangría silenciosa que empieza a sentirse en los territorios.

Promesas incumplidas y conflictos postergados

Los ejemplos sobran:

  • La Patagonia nunca recibió los 100 mil millones de pesos que Javier Milei prometió para combatir los incendios.
  • Santa Fe tuvo que afrontar sola la mejora de los sueldos de la policía tras la reciente rebelión, según dejó en claro el gobernador Maximiliano Pullaro.
  • Los pagos del PAMI a clínicas de la Patagonia siguen pisados por Caputo, sin fecha de regularización.
  • Los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) se repartieron por última vez en diciembre. Desde entonces, cero.

Por qué cayó la recaudación

Las razones son conocidas y forman parte de las decisiones del propio Gobierno:

  • Suspensión de retenciones
  • Reducción de aranceles a las importaciones
  • Baja de impuestos internos

Todo eso impactó directamente sobre los recursos del Estado.

El IVA, por caso, aportó 6,2 billones con una mejora nominal del 16,4%, pero el componente aduanero cayó 7,6%. Es una señal clásica de enfriamiento económico: menos comercio exterior y menor actividad.

El impuesto a las Ganancias sumó 3,4 billones, con un aumento nominal del 32,4% que en términos reales apenas empata con el año pasado. El impuesto al cheque siguió una trayectoria similar.

Los ingresos al sistema de Seguridad Social crecieron 27,7%, por debajo de la inflación anual. Eso confirma la pérdida de poder adquisitivo del empleo registrado.

El segundo problema: se acabó el crédito fácil

Durante 2025 y el inicio de 2026, la liquidez en dólares permitió sostener el mercado local. Las empresas emitieron Obligaciones Negociables (ON) para refinanciar deuda y traer divisas. Esa dinámica aumentó la oferta de dólares y le permitió al Banco Central comprar reservas sin presionar el tipo de cambio.

Pero el mecanismo empezó a mostrar fatiga. En apenas un mes se emitieron más de USD 1.300 millones y luego el acceso al crédito externo volvió a limitarse.

El mercado local absorbió cerca de USD 20.000 millones en ON durante 2025. Ahora, los analistas empiezan a hablar de saturación.

Marina Dal Poggetto advirtió que el fondeo disponible es cautivo mientras no se normalice el acceso al crédito externo, algo complejo con el riesgo país por encima de los 500 puntos y Argentina calificada como mercado de frontera.

La consultora 1816 agrega otro problema: se refinancia lo que vence, pero cuesta conseguir dinero nuevo para proyectos de largo plazo. Fondos y aseguradoras, además, están cerca de sus límites regulatorios de exposición.

La luz al final del túnel (con nubes)

El tercer elemento que explica la escasez que advierte Caputo es el tiempo. Faltan tres meses para que ingrese el grueso de los dólares del agro. Entre abril y junio, el trimestre dorado, se concentra la liquidación más fuerte del año, principalmente por soja y maíz.

Para la campaña se proyectan 146,4 millones de toneladas y exportaciones por unos 34.800 millones de dólares a lo largo del año.

Pero el ingreso efectivo depende de variables que el Gobierno no controla del todo:

  • El clima ya empezó a generar dudas sobre una cosecha récord.
  • Muchos productores esperan mejores condiciones de precio o tipo de cambio antes de vender.

«Van a tener que bajar de nuevo las retenciones a cero», advierte un diputado que conoce al sector.

Mientras tanto, ajuste

En este escenario, el ajuste vuelve a aparecer como la única herramienta disponible para sostener el equilibrio fiscal que defienden Milei y Caputo. El mensaje a los gobernadores es claro: no esperen plata porque no hay.

La pregunta que queda flotando es cuánto aguantarán las provincias sin recursos, y qué pasará cuando los conflictos que hoy se postergan estallen por falta de respuestas.

¿En tu provincia se siente la falta de fondos nacionales?
¿Qué servicios o programas deberían recortarse si la plata no alcanza?

Detrás de cada promesa incumplida hay un hospital que no recibe insumos, una escuela que no arregla su techo, una policía que espera un aumento. El ajuste no es un número: es la calidad de vida de la gente.

El trimestre que viene será duro. La pregunta es quién pagará los platos rotos

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