Carne vacuna: exportaciones en alza, consumo en mínimos y alerta climática que preocupa

El exministro de Producción y expresidente de la Sociedad Rural del Chaco, Marcelo Repetto, analizó el presente y futuro de la ganadería. La ganadería argentina atraviesa un momento de contrastes. Mientras los mercados internacionales ofrecen buenas oportunidades y las exportaciones mantienen una tendencia positiva, el consumo interno de carne vacuna continúa retrocediendo y alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. En ese escenario, el productor chaqueño Marcelo Repetto, exministro de Producción y expresidente de la Sociedad Rural del Chaco, planteó una mirada que combina oportunidades y preocupaciones para el sector.

Según datos difundidos recientemente por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento interno de carne vacuna cayó 11,5% durante el primer semestre de 2026, mientras que el consumo anualizado se ubicó en torno de 47 kilos por habitante, uno de los registros más bajos de las últimas tres décadas. La caída está relacionada con la menor producción, la disponibilidad de hacienda para faena, el aumento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo, en un contexto en el que las exportaciones ganaron participación. Repetto describió la estructura de la cadena cárnica argentina con una relación aproximada de 70% de la producción destinada al mercado interno y 30% a la exportación. «Hoy los precios internacionales son buenos. Se abrieron otros mercados como China, que empuja», sostuvo en diálogo con NORTE. El dirigente y productor destacó que la mayor demanda externa también puede generar un efecto favorable sobre los distintos estratos de la producción, especialmente porque impacta en el precio de la hacienda en pie. «A los pequeños productores también le debería favorecer este esquema, porque el precio de la hacienda en pie aumenta y en los remates ferias hay una mejora en los precios, y eso es para todos los estratos productivos», explicó.

El escenario internacional favorable contrasta con la situación del consumidor argentino. Repetto sostuvo que el consumo de carne está directamente atado al poder adquisitivo y que la recuperación macroeconómica todavía no se traduce de la misma manera en el bolsillo de los hogares. «Lo macroeconómico se va ordenando, pero el consumo doméstico no recibe el mismo tratamiento, con salarios ajustados y eso restringe el consumo», analizó. La consecuencia se refleja en las estadísticas: la carne vacuna perdió participación en la dieta de los argentinos y las familias comenzaron a buscar alternativas más accesibles. Para Repetto, el avance del consumo de carne porcina y aviar no debe interpretarse necesariamente como algo negativo. «Son sustitutos de la carne bovina, entonces el consumo se diversifica», explicó. El productor recordó que décadas atrás el consumo total de carne tenía una fuerte predominancia de la carne vacuna, mientras que actualmente las familias distribuyen su presupuesto entre distintas proteínas animales. En ese sentido, consideró que la diversificación puede resultar positiva incluso desde el punto de vista nutricional, siempre que responda a una elección y no a una imposibilidad económica. «Lo ideal es que se dé por una cuestión natural y no por restricción», remarcó. El dato del mercado confirma el cambio: mientras la carne vacuna pierde participación, el pollo y el cerdo se convierten en alternativas para hogares que buscan proteínas a precios relativamente más accesibles.

Otro de los temas que genera atención en la cadena es el ingreso de carne brasileña al mercado argentino. Sobre este punto, Repetto fue cauteloso y aclaró que no observa actualmente un impacto significativo en el mercado chaqueño. «Acá tenemos todos los frigoríficos consumidores de la provincia con faena propia y, si pueden llegar a entrar en algún lugar de consumo masivo, tiene que ver con productos premium», explicó. Según su análisis, podrían existir ingresos de determinados cortes provenientes de establecimientos vinculados a capitales brasileños o de frigoríficos de otras provincias, pero no cuenta con información que indique una presencia significativa de carne brasileña en el mercado chaqueño. Más allá de los precios y los mercados, Repetto puso el foco en un factor que para el productor agropecuario resulta imposible controlar: el clima. «El efecto del Súper Niño va a ser una realidad. Habrá precipitaciones abundantes y eso perjudica no sólo a la ganadería sino también a la agricultura, básicamente en la campaña gruesa», advirtió. La advertencia coincide con los últimos informes de especialistas de la UNNE y organismos provinciales. El fenómeno El Niño ya está establecido y existe una probabilidad cercana al 100% de que se mantenga durante el resto de 2026, con posibilidades de intensificarse hacia fines de año y comienzos de 2027. La primavera y el inicio del verano aparecen como el período de mayor riesgo hidrometeorológico para la región. Para el productor chaqueño, el desafío requiere anticipación. «Más allá de algunas acciones que se puedan estar haciendo en la provincia, habría que darle más interacción entre el sector público, los consorcios camineros, los comités de cuencas y las entidades para abordar el tema rápidamente antes que sea tarde», planteó.

La ganadería, señaló Repetto, atraviesa un escenario de mayor previsibilidad comercial, pero continúa dependiendo de una variable determinante. «En ganadería, los mercados se siguen consolidando y marcan previsibilidad que le permiten al productor diversificar e invertir, pero la actividad productiva primaria es a cielo abierto y dependemos mucho del clima», sintetizó. La frase resume buena parte de las expectativas del sector: hay mercados, hay demanda y hay posibilidades de inversión, pero el clima puede modificar rápidamente cualquier escenario productivo. La pregunta que queda es si las autoridades y el sector privado podrán coordinar acciones para mitigar los efectos del clima y si la ganadería chaqueña podrá mantener su competitividad en un contexto de cambio climático. ¿Qué opinás del análisis de Marcelo Repetto sobre la ganadería? ¿Creés que el sector podrá adaptarse a los desafíos climáticos y de mercado? Dejanos tu comentario.