Caso Érika: la búsqueda del narco «Carlos» o «El Paraguayo» se convierte en el eje de la investigación

Testimonios lo describen como un narcotraficante pesado, extranjero, que habría estado vinculado sentimental y comercialmente con la víctima. La policía indaga si huyó de Tucumán y pide colaboración a fuerzas nacionales.

La sombra de un hombre conocido sólo como «Carlos» o «El Paraguayo» se agranda sobre la investigación del crimen de Érika Álvarez, la joven hallada muerta en Manantial Sur. Lo que comenzó como una mención en testimonios dispersos, hoy se transformó en el eje central de la causa, desvelando a investigadores que intentan determinar si se trata de un «narco pesado» real y localizable o de una pista construida a partir de rumores y versiones cruzadas.

El perfil del fantasma:
Los testigos lo describen como un narcotraficante de origen extranjero (paraguayo o brasileño), que se habría refugiado en Tucumán ante un posible pedido de captura internacional. Su figura aparece con dos roles contradictorios en la vida de Érika:

  1. Proveedor: Un testimonio reservado asegura que él le entregaba flores de marihuana a la joven para su comercialización.
  2. Alejado por su adicción: Otros allegados sostienen que se habría distanciado de Érika precisamente por los problemas de adicción que ella atravesaba, lo que cuestiona el grado real de influencia en sus últimos días.

La hipótesis más inquietante: logística narco de alta escala
Más allá del microtráfico, otro testigo lo vinculó a «vuelos narcos» utilizados para traer estupefacientes a la provincia. Si esto se confirma, el caso daría un giro espectacular, conectando el homicidio con una estructura criminal de mayor envergadura. La familia de Érika aportó otro dato clave: habría sido ella quien presentó a «Carlos» con Felipe «El Militar» Sosa, el único detenido e imputado hasta ahora. Este posible nexo entre ambos es un punto sensibilidad extrema para la investigación.

¿Un fantasma que huyó?
La preocupación aumentó con versiones de que «Carlos» habría abandonado Tucumán cuando el crimen se hizo público. Ante la posibilidad de una fuga, las autoridades solicitaron colaboración a otras fuerzas de seguridad (policías federales, provinciales, Gendarmería) para rastrear su identidad y paradero en otras jurisdicciones.

Presión en la investigación:
Los defensores Rubén Flores y Marcelo Cosiansi ya han reclamado al fiscal Carlos Picón que profundice esta línea investigativa. La causa, que ya acumulaba polémicas y cruces de versiones, encuentra ahora en «El Paraguayo» una figura que podría reconfigurar por completo el mapa delictivo. La pregunta ya no es solo quién mató a Érika, sino qué papel jugaba ella en los hilos de un narco que todos nombran, pero nadie parece poder encontrar. La caza de este fantasma se ha convertido en la clave para desentrañar un crimen que cada día se revela más oscuro y complejo.