Con el impulso de Bullrich, Campero apunta a ser la cara de Javier Milei en Tucumán desplazando a Catalán
Mariano Campero empezó a mostrar con más claridad cuál es su objetivo político: quedarse con la representación más fuerte del mileísmo en Tucumán y transformarse en la figura opositora con mayor volumen para disputar el poder. No lo hace desde adentro de La Libertad Avanza, sino por afuera del sello, pero cerca del núcleo político del oficialismo nacional, con un respaldo importante: el impulso de Patricia Bullrich.
28 de marzo de 2026. Campero entiende que en Tucumán hay un electorado muy amplio que acompaña a Javier Milei, pero que todavía no encontró una referencia local consolidada, competitiva y con verdadera estructura territorial. Y ahí es donde intenta meterse. Su objetivo no es ser un dirigente libertario más ni un aliado legislativo ocasional de la Casa Rosada. Su apuesta es más grande: quiere ser la cara política de Milei en Tucumán, aunque para eso tenga que avanzar por afuera de la estructura que hoy conduce Lisandro Catalán.
Campero no discute solo un espacio interno ni un lugar de pertenencia dentro del universo libertario. Lo que intenta es desplazar políticamente a Catalán como principal referencia del mileísmo tucumano y ocupar ese lugar con una construcción propia, más amplia y con el anclaje territorial que hoy LLA no tiene en la provincia.
Una construcción por afuera del sello
Campero se alineó de manera consistente con el Gobierno nacional, se incorporó al bloque de La Libertad Avanza en Diputados y empezó a ordenar una red política en Tucumán que no responde al armado partidario formal de LLA. Es decir, juega con Milei, pero no bajo la conducción libertaria local.
A diferencia de otros dirigentes que intentan crecer solo por cercanía discursiva con el Presidente, Campero tiene algunos activos concretos que lo vuelven más competitivo. Fue dos veces intendente de Yerba Buena, conserva influencia política en uno de los distritos más importantes del Gran Tucumán y mantiene vínculos con sectores de la oposición que hoy se sienten identificados con el rumbo nacional, pero que no necesariamente se sienten contenidos dentro de La Libertad Avanza tucumana.
Esa base le permite construir algo que otros todavía no tienen: volumen político propio. Y ese volumen es el que intenta transformar en una herramienta provincial, con una meta de fondo cada vez más visible: ser la opción opositora a Osvaldo Jaldo en el próximo turno electoral.
El respaldo de Bullrich
En ese camino, el rol de Patricia Bullrich no es accesorio. La ministra de Seguridad se convirtió en una de las dirigentes con mayor peso dentro del oficialismo nacional y su figura conserva una gravitación especial entre votantes duros del cambio, del orden y del antiperonismo. En provincias como Tucumán, donde la política sigue teniendo una fuerte lógica territorial, el respaldo o la cercanía de una figura nacional con peso propio puede inclinar construcciones enteras. Y Bullrich parece haber encontrado en Campero un dirigente con el perfil adecuado para crecer.
La afinidad no es solo política, sino también de estilo. Campero intenta proyectar una imagen de dirigente firme, confrontativo con el peronismo, identificado con la agenda nacional y dispuesto a encarnar una oposición más dura al oficialismo tucumano. Ese perfil lo emparenta mucho más con el universo de Bullrich que con otros actores del mileísmo local.
La posición incómoda de Catalán
Esa diferencia es la que empieza a dejar en una posición incómoda a Catalán. El actual referente formal de La Libertad Avanza en Tucumán conserva el control institucional del espacio, pero hasta ahora no logró consolidarse como el dirigente que sintetice de manera indiscutida el voto de Milei en la provincia. Tiene el partido, pero no necesariamente la centralidad política. Y ese vacío es el que Campero busca ocupar.
La discusión, entonces, ya no es solo partidaria. Lo que está en juego es quién puede mostrar más condiciones reales para representar al electorado libertario y opositor en Tucumán. Y en esa pelea, Campero intenta instalar una ventaja concreta: tener más estructura, más conocimiento del territorio y más capacidad de expansión que la conducción libertaria actual.
La visita de Milei y la ventana abierta
La reciente visita de Javier Milei a Tucumán también dejó un dato funcional a esa estrategia. Milei remarcó con gestos su relación dialoguista con el gobernador, al tiempo que no dejó una validación contundente de Catalán como jefe político del espacio en la provincia, ni hizo referencia alguna a las disputas de los libertarios tucumanos con Jaldo. Esa ausencia de señal terminó dejando abierta la disputa por la representación local del mileísmo.
Campero leyó esa ventana. No busca disputar un sello para adentro. Busca convertirse en el dirigente que exprese políticamente a Milei en Tucumán con capacidad real de competir por el poder. En otras palabras, no quiere ser un delegado del oficialismo nacional ni un socio periférico del mileísmo. Quiere ser su principal cara local.
El objetivo de fondo
Por eso su construcción no apunta solo a la interna opositora ni a la pelea con Catalán. Esa disputa existe, pero es parte de una estrategia más amplia. El objetivo de fondo es posicionarse como el dirigente que pueda encarnar una alternativa fuerte al jaldismo, captando al votante libertario, al antiperonismo clásico y a una parte importante de la oposición no peronista que hoy todavía está dispersa.
Con ese esquema, Campero empieza a dejar un mensaje bastante claro en la política tucumana: el mileísmo en la provincia no está cerrado, ni monopolizado por La Libertad Avanza. Y él quiere ser quien capitalice esa fisura.
Si lo logra o no, dependerá de varias cosas: del peso que conserve Milei en Tucumán, de cuánto decida involucrarse Bullrich en la construcción local y de si Campero consigue transformar su estructura territorial en una referencia opositora verdaderamente provincial.
¿Creés que Mariano Campero lográ consolidarse como la principal referencia del mileísmo en Tucumán por encima de Lisandro Catalán? ¿Qué impacto puede tener esta disputa interna en las elecciones provinciales?
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