Condenan a un gendarme y dos cómplices por transportar más de 240 kilos de marihuana en el Chaco

El Tribunal Oral Federal de Resistencia homologó un juicio abreviado. El dueño de la estancia donde se almacenaba la droga, apodado «Pichón», recibió tres años y un mes de prisión. Un cuarto imputado fue absuelto por falta de pruebas.

RESISTENCIA. No fue un caso más de narcotráfico. La Justicia Federal condenó este martes a un suboficial de Gendarmería Nacional y a otras dos personas por una maniobra que involucró más de 240 kilogramos de marihuana secuestrados en mayo de 2024, en operativos que cruzaron las provincias de Chaco y Neuquén.

Los jueces Juan Manuel Iglesias, Enrique Bosch y Osvaldo Facciano del Tribunal Oral Federal de Resistencia firmaron la sentencia mediante un juicio abreviado, un acuerdo entre la Fiscalía y las defensas que permite agilizar los tiempos judiciales.

El caso: una denuncia anónima que destapó la organización

Todo comenzó el 13 de marzo de 2023. La Unidad de Reunión de Información de Gendarmería Nacional recibió una denuncia anónima que vinculaba a dos hombres con operaciones de narcotráfico en Resistencia. A partir de ahí, los investigadores desplegaron durante más de un año tareas de inteligencia, seguimientos, intervenciones telefónicas y vigilancias. El trabajo silencioso de los investigadores finalmente dio frutos en mayo del año pasado.

El episodio central ocurrió el 24 de mayo de 2024. Efectivos de Gendarmería detectaron la salida de un Volkswagen Gol desde un domicilio del barrio Villa del Oeste, en Resistencia, con rumbo a La Leonesa. El vehículo ingresó al campo «El Mongay», una estancia ubicada en las afueras de Las Palmas.

Al retirarse, el conductor intentó evadir un control sobre la Ruta Nacional 11. Dio un giro en U y se dio a la fuga hacia Margarita Belén. Finalmente detuvo la marcha, abandonó el auto y huyó a pie. Fue aprehendido de inmediato.

La droga: 242 kilos en total

Dentro del Volkswagen, los gendarmes hallaron 137,153 kilogramos de marihuana distribuidos en bolsas de color verde. Simultáneamente, el allanamiento de la estancia permitió incautar otras 105,755 kilogramos de la misma sustancia, envasada en bolsas con características idénticas. Suma total: más de 242 kilos.

Quiénes son los condenados

  • Mauricio Cristian Gerardo Achucarro, suboficial de Gendarmería Nacional con destino en el Escuadrón 15 Bajo Paraguay, fue el conductor del Volkswagen. El tribunal lo condenó como coautor del delito de transporte de estupefacientes a cinco años de prisión y una multa de 45 unidades fijas. El fallo destaca que Achucarro, en actividad al momento de los hechos, conocía la naturaleza prohibida de la carga que trasladaba.
  • Alberto Eduardo José Suárez, apodado «Pichón», dueño de la estancia «El Mongay» donde se almacenaba la droga, fue condenado como coautor del delito de facilitación de tráfico de estupefacientes a tres años y un mes de prisión y multa de 45 unidades fijas. El tribunal consideró que Suárez puso a disposición de la organización su campo como depósito de material ilícito.
  • Gustavo Alejandro Sagardoy fue condenado como partícipe secundario del transporte de estupefacientes. Fue él quien, dos días antes del procedimiento principal, trasladó el Volkswagen Gol hasta el domicilio de barrio Villa Oeste. Recibió tres años de prisión de cumplimiento efectivo, una multa de 22,5 unidades fijas y fue declarado reincidente, ya que tenía una condena anterior del mismo tribunal de septiembre de 2022.

Un absuelto y las medidas finales

El cuarto imputado, David Gustavo Sagardoy —padre del anterior—, fue absuelto. La Fiscalía retiró la acusación en su contra por falta de pruebas. El tribunal, siguiendo la jurisprudencia de la Corte Suprema, dictó la absolución con valor de cosa juzgada.

Además, el tribunal dispuso el decomiso del dinero en efectivo secuestrado, los teléfonos celulares y una motocicleta Guerrero G110. También ordenó la incineración de los estupefacientes. El Volkswagen Gol y un Fiat Siena hallado en uno de los allanamientos serán restituidos a quienes acrediten su titularidad y que no tuvieron relación con los hechos.

Para los investigadores, el caso deja una enseñanza clara: ni el uniforme ni el campo alejado son suficientes cuando hay una denuncia anónima, paciencia judicial y más de un año de seguimiento.