Cuatro provincias (Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe) concentran casi el 70% de la economía argentina


Un informe analiza la última década: Neuquén creció 93% impulsada por Vaca Muerta, mientras Chaco, Formosa, Santiago y Tierra del Fuego registraron caídas de hasta 15%.

Un informe de la consultora Politikón reveló la extrema concentración económica en Argentina: cuatro jurisdicciones –Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe– explicaron entre 2014 y 2024 cerca del 70% del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional, un indicador clave de la riqueza generada en cada territorio. En la última década, la desigualdad regional se profundizó: mientras Neuquén creció 93% gracias al boom de Vaca Muerta, provincias como Chaco (-8%), Formosa (-10,4%), Santiago del Estero (-12,5%) y Tierra del Fuego (-14,8%) registraron caídas significativas.

La década en números

  • Neuquén: +93,3% (mayor crecimiento del país). El sector de Explotación de Minas y Canteras pasó de representar el 36% de su VAB en 2014 al 57% en 2024.
  • Salta y Jujuy: crecieron alrededor del 10% cada una.
  • Río Negro y Buenos Aires: cayeron levemente (-0,8% y -1,3%).
  • Las más afectadas: Santa Cruz (-15,5%), Tierra del Fuego (-14,8%), Santiago del Estero (-12,5%), Formosa (-10,4%) y Catamarca (-10,1%).

El primer año de Milei (2024 vs. 2023)
Solo cinco provincias lograron crecer en 2024:

  1. Neuquén: +11,3%.
  2. Córdoba: +4,5%.
  3. Santa Fe: +3,1%.
  4. Entre Ríos y La Pampa: +0,4% cada una.

Las caídas más pronunciadas se dieron en Formosa (-12,9%) y Tierra del Fuego (-13,1%), evidenciando el impacto desigual de la recesión nacional.

La matriz que no cambia
El informe confirma que el centro productivo del país sigue inalterado: Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe mantuvieron su liderazgo absoluto, aunque con una ligera pérdida de participación (pasaron del 69,5% al 68,5% del VAB nacional). Neuquén escaló del séptimo al quinto lugar gracias al impulso energético, desplazando a Mendoza y Entre Ríos.

La foto federal: desarrollo concentrado, periferia estancada
La última década dejó un saldo claro: el crecimiento se concentró en regiones con recursos naturales estratégicos (hidrocarburos, minería) o polos industriales y de servicios consolidados, mientras las provincias del NEA y NOA, con economías más frágiles y dependientes de subsidios, acumularon retrocesos. Este diagnóstico plantea un desafío mayúsculo para cualquier política de desarrollo federal: cómo revertir una brecha estructural que, lejos de cerrarse, se ha ampliado.

¿Qué políticas creés que deberían implementarse para reducir la brecha económica entre provincias? ¿Es posible un desarrollo federal sin cambiar la matriz productiva? Dejanos tu opinión.