Decreto Oficial: Se acabó la segmentación, el Gobierno lanza un único subsidio energético con topes de consumo y cruce de datos
A partir de 2026, un nuevo registro reemplazará al RASE. Los beneficiarios recibirán un 50% de bonificación sobre bloques de consumo básicos, más un 25% extra transitorio. Quedan fuera quienes superen ingresos equivalentes a tres canastas básicas.
BUENOS AIRES. En un movimiento esperado pero de alto impacto en los bolsillos, el Gobierno nacional eliminó formalmente la segmentación por niveles de ingresos para los subsidios a la luz y el gas, y dio a luz a un nuevo régimen único y focalizado. El cambio, oficializado este viernes a través del Decreto 943/2025, busca «ordenar, transparentar y focalizar el gasto público» en energía, que pasó del 1,42% del PBI en 2023 al 0,60% proyectado para 2025.
La norma, que entra en vigor a partir de 2026, sepulta el sistema creado en 2022 (N1, N2, N3) y lo reemplaza por el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Su premisa es clara: la ayuda estatal debe llegar únicamente a quienes «efectivamente solicitan y necesitan asistencia para acceder al consumo indispensable».
Un solo Registro y un «Gran Hermano» de datos para filtrar beneficiarios
El corazón administrativo del nuevo esquema será el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que dependerá de la Secretaría de Energía y sustituirá al actual RASE. Quienes ya estén anotados no deberán reinscribirse, pero sí podrán actualizar su información mediante declaración jurada.
La novedad clave es el cruce de datos masivo para determinar la elegibilidad. La Secretaría de Energía cruzará información de ingresos y patrimonio utilizando el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS) y otras bases estatales. El objetivo: excluir automáticamente a quienes tengan «indicios de capacidad económica suficiente».
¿Quiénes entrarán? El nuevo criterio de corte
El decreto establece un criterio general de inclusión basado en los ingresos: solo accederán al subsidio los hogares cuyos ingresos totales no superen el equivalente a tres (3) Canastas Básicas Totales (CBT) para un hogar tipo, según valores del Indec.
Se mantendrá la cobertura, con evaluación específica, para:
- Titulares de viviendas del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP).
- Veteranos de Malvinas y sus derechohabientes.
- Casos vinculados a discapacidad.
Topes de consumo y bonificaciones: cuánto y hasta cuándo
El subsidio ya no será sobre el total del consumo, sino sobre bloques máximos. Fuera de esos límites, se pagará la tarifa plena.
- Electricidad: Hasta 300 kWh mensuales en meses de alta demanda (verano) y 150 kWh en meses de baja. Podrá haber parámetros diferenciales para provincias con climas extremos.
- Gas natural y propano por redes: Se mantienen los volúmenes base vigentes.
Sobre esos consumos base, se aplicará una bonificación general del 50%. Además, para garantizar una transición menos brusca, durante 2026 se sumará una bonificación extraordinaria adicional de hasta el 25%, que se reducirá progresivamente a lo largo del año.
Excepciones y programas que desaparecen
Las Entidades de Bien Público y los Clubes de Barrio y de Pueblo mantendrán bonificaciones sin tope de consumo.
Por otro lado, el decreto deroga la Tarifa Social Federal de Gas y dispone la eliminación del Programa Hogares con Garrafa (Programa Hogar). Sus actuales beneficiarios serán migrados al nuevo SEF en un plazo de seis meses, con intervención de la ANSES.
El objetivo político y económico: focalización y déficit cero
La medida es un paso más en la estrategia de racionalización del gasto público y la búsqueda del déficit cero. Al unificar regímenes, establecer criterios objetivos mediante cruce de datos y poner topes al consumo subsidiado, el Gobierno espera reducir drásticamente las «fugas» de subsidios hacia sectores de mayores ingresos y hacer más previsible el gasto energético.
El mensaje subyacente es duro: la era de los subsidios generalizados y de precios artificialmente bajos para toda la población llegó a su fin. A partir de ahora, el Estado pagará solo una parte del consumo básico de un grupo más acotado de la sociedad. El resto deberá prepararse para enfrentar tarifas más cercanas a los costos reales, en medio de una economía aún frágil.
