Denuncia por mala praxis y discriminación: «Por un tatuaje me cambiaron la vida»
Fernando Aguilera, docente y hombre trans de 30 años, aseguró que una mala práctica durante la segunda sesión de un tatuaje le provocó un absceso en el antebrazo, una intervención quirúrgica y un aislamiento total que afectó su vida física, emocional y laboral.
Resistencia, 27 de marzo de 2026. Lo que en principio era un procedimiento estético habitual se transformó en una experiencia traumática para Fernando Aguilera. El joven denunció haber sufrido una grave infección en el antebrazo derecho tras realizarse un tatuaje en dos sesiones en un local de Resistencia, ubicado en la calle Panamá al 165.
Según relató, la primera sesión se realizó sin mayores complicaciones. Sin embargo, durante la segunda jornada —destinada al relleno del tatuaje— comenzó el daño que luego derivó en una infección severa. Fernando aseguró que hubo una profundización excesiva de la aguja que le provocó lesiones y un absceso de más de un centímetro.
En los días posteriores, sintió fiebre localizada, inflamación en la zona y dolor persistente. Acudió al Centro de Salud de Villa Libertad, pero al no presentar mejorías debió asistir al Hospital Perrando. Allí le realizaron estudios que detectaron el absceso y, tras los prequirúrgicos correspondientes, fue intervenido quirúrgicamente. Actualmente permanece en recuperación, con puntos y una herida que debe cicatrizar para evitar nuevas complicaciones.
«Por un tatuaje me cambiaron la vida», resumió al describir el impacto físico, emocional y laboral que le dejó la situación, mientras avanza con denuncias por lesiones, discriminación y presuntas irregularidades en la prestación del servicio.
Excusas, agresión y discriminación
Lejos de encontrar una actitud reparadora, Fernando asegura que recibió destrato, evasivas y expresiones discriminatorias por parte del tatuador al momento de pedir explicaciones. «Se excusó diciendo que no me cuidé. Tengo más de 22 tatuajes en el cuerpo, o sea, sé de cuidados posteriores», remarcó.
La situación escaló aún más cuando, según consta en la denuncia, el tatuador realizó comentarios transfóbicos para desligarse del caso, atribuyendo el cuadro a su identidad de género y a su tratamiento hormonal.
Cuidarse, denunciar y advertir
A partir de su publicación en Instagram contando su caso, otras personas comenzaron a contactar a Fernando asegurando haber tenido experiencias negativas con el mismo tatuador.
Mientras permanece prácticamente aislado en su habitación para evitar complicaciones durante la recuperación, Fernando insiste en que lo más importante es que el cuadro no haya derivado en una infección sistémica. En paralelo, dejó un mensaje de advertencia para quienes piensen en realizarse un tatuaje: verificar siempre que quien presta el servicio cuente con habilitación y carnet sanitario.
Un vacío legal, una práctica riesgosa y varias denuncias
En paralelo a la denuncia pública de Fernando Aguilera, el caso volvió a poner en discusión un problema de fondo: la falta de regulación específica sobre la actividad del tatuaje en Argentina. Según explicó la docente y tatuadora Lou Bahía, dentro del rubro «la mala praxis no existe» en términos estrictamente legales porque el sector no está plenamente reconocido ni encuadrado como una profesión con controles uniformes, pese a que implica una intervención directa sobre la piel y exige protocolos sanitarios estrictos. Para la especialista, esa informalidad deja expuestas a las personas tatuadas frente a prácticas deficientes, negligencia y falta de capacitación.
En el plano judicial y administrativo, la denuncia impulsada por Aguilera se apoya en distintos carriles. Por un lado, se encuadró en el artículo 89 del Código Penal, que sanciona las lesiones causadas a otra persona, y podría incluso abrir discusión sobre figuras vinculadas a negligencia o impericia profesional según la evolución del daño.
Además, se invocó la Ley de Identidad de Género 26.743, cuyo artículo 12 garantiza el trato digno y el respeto por la identidad autopercibida en ámbitos públicos y privados. A eso se suman presentaciones ante organismos de defensa del consumidor por la prestación del servicio y ante ARCA por presuntas irregularidades en el ejercicio de la actividad económica.
¿Te has realizado algún tatuaje? ¿Qué medidas de prevención tomás antes de elegir a un profesional?
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