Desde el Monte Rushmore, Trump conmemoró el 250° aniversario de Estados Unidos con un fuerte discurso político

El exmandatario destacó la fortaleza del país, prometió una etapa de «renacimiento nacional» y lanzó advertencias sobre el avance de ideologías contrarias a su visión.

Estados Unidos celebra este sábado el 250º aniversario de su independencia con una profunda división nacional, una ola de calor y bajo el protagonismo del presidente Donald Trump, que acusó a «radicales y extremistas» de atacar la identidad del país.

Donald Trump encabezó este viernes el acto de apertura por el 250° aniversario en el Monumento Nacional del Monte Rushmore, en Dakota del Sur. Desde el escenario montado frente a los rostros esculpidos de cuatro presidentes históricos, el mandatario pronunció un discurso cargado de referencias patrióticas, homenajes a las Fuerzas Armadas y críticas a quienes, según él, buscan cambiar el carácter excepcional del país.

Trump definió a Estados Unidos como «la nación más libre, fuerte y excepcional de la historia» y aseguró: «Somos el pueblo más libre del mundo, tenemos la Constitución más justa y duradera y somos la nación más poderosa».

El acto incluyó sobrevuelos militares y un repaso por los hitos fundacionales, desde la Guerra de Independencia hasta la industrialización y las guerras mundiales.

El Monte Rushmore, con los rostros de George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, fue el escenario elegido por Trump para reforzar su mensaje de continuidad con los Padres Fundadores y la Declaración de Independencia de 1776.

El presidente ya había utilizado este lugar en 2020, durante su primer mandato, para defender los monumentos históricos frente a las protestas del movimiento Black Lives Matter.

En su discurso, Trump realizó un extenso recorrido por la historia estadounidense y advirtió sobre «intentos de cambiar el carácter excepcional de Estados Unidos» y de «alienar a los ciudadanos de su propia historia».

«Este país no es la norma, es la excepción. Es raro, es precioso y es milagroso», afirmó, y remarcó que la identidad nacional fue clave para preservar la libertad durante dos siglos y medio.

El mandatario aprovechó el acto para vincular su mensaje con su agenda política. Citó la Segunda Enmienda, que garantiza el derecho a portar armas, y prometió: «Hemos salvado vuestra Segunda Enmienda y seguiré haciéndolo».

Trump afirmó que la identidad estadounidense se encuentra «bajo un ataque renovado» y apuntó contra los «radicales y extremistas» domésticos y denunció que «ahora hay un resurgimiento» de «la amenaza del comunismo» en Estados Unidos, al que calificó como «enemigo de la libertad, la Constitución y el 4 de julio de 1776». «No permitiré su expansión», aseguró.

Es un tema en el que Trump insistió en las últimas semanas, justo cuando el ala izquierdista del Partido Demócrata logró varias victorias en las elecciones primarias. El presidente presentó el auge de la izquierda de cara a las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre como muestra de que los «comunistas» están desatados y suponen una gran «amenaza» para el país.

«En años recientes ha habido un intento innegable de cambiar este carácter excepcional, de arrancarnos el espíritu estadounidense, de alienarnos de nuestra historia», añadió Trump el viernes.

En el plano internacional, Trump reivindicó la fortaleza militar estadounidense y su capacidad de disuasión. «Derrotamos a Venezuela en un día y le dimos una paliza tremenda a Irán. Se mueren por llegar a un acuerdo, tienen muchísimas ganas de pactar. Les dimos una semana de tregua por un funeral», sostuvo.

Aunque su lenguaje no llegó al nivel de la retórica más violenta contra los inmigrantes que utilizó con regularidad en discursos anteriores, el mensaje fue lo suficientemente claro. «No tienen que haber nacido acá, pero tienen que amar lo que hemos construido», dijo.

El discurso cerró con una proyección de futuro en la que Trump prometió una nueva «edad dorada» para el país, basada en el liderazgo tecnológico, la independencia energética y la expansión de la exploración espacial.

«Esto no es un final, es el comienzo de la edad dorada de América», concluyó, en un mensaje que combinó pasado, presente y promesas de futuro para la nación.

Tras dos siglos y medio de triunfos y tragedias, esclavitud y libertad, guerras civiles y mundiales, las encuestas muestran que la nación está dividida y es pesimista acerca de dónde se encuentra y hacia dónde se dirige. Un sondeo de la Universidad Quinnipiac publicado el jueves mostró que el 61% de los estadounidenses piensa que el país no está a la altura de los ideales de la Declaración de Independencia.

También es un momento complejo para Trump, a quien sus oponentes demócratas fustigaron por sus políticas migratorias, la riqueza de su familia y sus intentos de ampliar el poder presidencial. Sus niveles de aprobación rozan mínimos históricos por la guerra en Irán y el aumento del costo de la vida.

El sábado 4 de julio, el mandatario republicano de 80 años organizará un mitin político con estilo de campaña en el National Mall, en Washington, junto con aviones militares y lo que presentó como el mayor espectáculo de fuegos artificiales del mundo.

En cada etapa, el republicano de 80 años intentó convertir el gran aniversario de la independencia de Estados Unidos en una celebración de sí mismo. «Va a hacer aproximadamente 107 grados (Fahrenheit, 41 ºC), y voy a ir y voy a pronunciar un discurso muy largo, solo para demostrar que puedo hacer cualquier cosa», avanzó Trump el miércoles.

¿Te parece que el discurso de Trump fortalece la unidad del país o profundiza la división?