Día del Animal: si querés un perro que no te vuele la cabeza, mirá estas 10 razas tranquilas para tener en casa

¿Cansado de llegar a casa y encontrar los almohadones rotos, el sillón mordido y al perro mirándote con cara de «yo no fui»? En el Día del Animal, que se celebra cada 29 de abril en Argentina, muchos chaqueños piensan en sumar un nuevo miembro a la familia. Pero ojo: no todas las razas son iguales. Elegir mal puede ser la diferencia entre la paz y el quilombo.

Especialistas de la World Animal Foundation, PetMD y el American Kennel Club armaron una lista con las 10 razas de perros más tranquilas para tener en casa. Ideales si buscás calma, compañía y que no te destroce el jardín mientras no estás.

El San Bernardo encabeza la lista. Imponente de tamaño, pero un buda de la serenidad. «Su paciencia con los niños es legendaria», señalan los expertos. Eso sí, prepará el espacio porque no entra en cualquier monoambiente, ¿viste?

Después viene el Lebrel irlandés. Parece un caballo flaco, pero adentro de la casa es un sofá con patas. Tranquilo, relajado, tolerante. No te va a pedir salir a correr todos los días. El Terranova es otro gigante manso, famoso por su temperamento gentil y su habilidad para rescates acuáticos. Un perro grande, sí, pero de esos que se quedan panchos al lado tuyo.

Si preferís tamaño pequeño, el Cavalier King Charles Spaniel es un faldero de manual. Dulce, adaptable, se amolda a tu ritmo. El Basset Hound, con esa cara de tristeza eterna, es leal y calmado. Le gusta seguir olores a paso de tortuga y después dormir la siesta como si no hubiera un mañana.

El Pug es el compañero ideal para departamento. Chato, robusto, siempre quiere estar cerca tuyo. No necesita grandes espacios. El Shih Tzu también es para espacios reducidos: prefiere el sillón a la plaza, y tu calor a cualquier otra cosa.

El Clumber Spaniel es más activo, pero en casa se transforma en un apacible. Necesita paseos largos, eso sí. El Bulldog es el rey de la siesta. Sociable, tranquilo, de baja energía. Pero ojo con el calor, que su hocico chato no lo tolera. Y cierra la lista el Galgo, una sorpresa. Parece un atleta, pero adentro es un perro de lo más dormilón. Independiente y apacible.

¿vas a elegir con la cabeza o con el corazón? Porque un perro no es un regalo, es una responsabilidad de 10 o 15 años. Y si vivís en un dos ambientes en Resistencia, capaz un San Bernardo no es la mejor idea. Mejor pensalo bien, investigá, y después andá a buscar a tu nuevo amigo. Pero no te quejes si después no podés ni abrir la heladera sin que te pidan ración, che.