Diana de Stefani, madre de Victoria Villarruel, apuntó contra Karina Milei: «Me dijo que gobierna la hermana»

La feroz interna en la cúpula del poder libertario sumó un capítulo explosivo tras las declaraciones de Diana de Stefani, madre de Victoria Villarruel, quien ventiló el distanciamiento de la fórmula presidencial y sugirió que Javier y Karina Milei sienten celos de su hija.

«Ella tiene mucho arrastre y seguidores. Mucha gente que no le gustaba el estilo de Milei lo votó por ella», evocó la mujer en una entrevista radial al recordar la campaña electoral de 2023.

En el mismo sentido, intentó despegar a la titular del Senado de cualquier maniobra desestabilizadora contra la Casa Rosada y remarcó: «De parte de ella no hay ninguna acción en contra del presidente. Al contrario. Lo que he visto no está acertado. Ella no le ha hecho nada». De Stefani defendió la gestión de la funcionaria al señalar que «ella es brillante en lo que está haciendo, tiene una actitud totalmente institucional».

El quiebre del vínculo político

Al analizar el quiebre del vínculo político, la mujer explicó que tenían muy buena relación hasta que Milei asumió la presidencia y empezó a distanciarse. «Estando en el Gobierno, cambió la forma de ver las cosas. Él tiene una visión más global y mi hija tiene una visión más nacional. Y ahí es donde se produce la diferencia de criterios», fundamentó.

Al ser consultada sobre si el jefe de Estado experimenta recelos profesionales, De Stefani contestó: «Pienso que sí. Él o su hermana». Acto seguido, lanzó una fuerte revelación sobre las jerarquías en Balcarce 50 al confesar lo que le transmite la propia vicepresidenta: «Me dijo que gobierna la hermana» .

La denuncia de espionaje

Asimismo, afirmó que «por supuesto» hay espionaje sobre su hija, aunque se lo atribuyó a una intervención extranjera, concluyendo que «este es un país sometido, es un espanto lo que estamos viviendo, tantos años de entrega».

El desafío protocolar en el Día de la Bandera

El estallido de este frente familiar se produce en la antesala de un abierto desafío protocolar, ya que desde el entorno de la titular de la Cámara alta ratificaron su viaje a Rosario por el Día de la Bandera, pese a que Milei ordenó no invitarla al acto central.

«El sábado estaré en Rosario, mi segunda casa y cuna de mi familia paterna. Siempre es un orgullo visitar la ciudad donde el general Belgrano izó nuestra Bandera por primera vez a orillas del río Paraná», expresó la funcionaria en sus redes sociales.

Ante esta exclusión, De Stefani fustigó la actitud presidencial de cara a la celebración: «Me parece absurdo que la odie, realmente. No mostraría ubicación, tiene que comportarse el Presidente; tiene una vicepresidente de lujo y tiene que comportarse, la tiene que recibir bien y hacer bien su papel que para eso es Presidente».

Preguntas para el lector

  • ¿Crees que las declaraciones de la madre de Villarruel reflejan una fractura interna insalvable en el oficialismo?
  • ¿Qué impacto crees que puede tener este enfrentamiento en el funcionamiento del Congreso y en la gobernabilidad?

Análisis periodístico

La interna libertaria se vuelve familiar: Las declaraciones de Diana de Stefani elevan la interna del oficialismo a un nuevo nivel de exposición pública. La madre de la vicepresidenta no solo confirma el distanciamiento entre Milei y Villarruel, sino que también revela detalles sobre la dinámica de poder en la Casa Rosada, sugiriendo que Karina Milei tiene un rol preponderante en la gestión. Esta intervención familiar, inusual en la política argentina, evidencia que la fractura no es solo política sino también personal y emocional.

La disputa por el relato de la campaña: La afirmación de De Stefani de que Villarruel fue decisiva para sumar votantes que no apoyaban a Milei en 2023 plantea una tensión sobre el origen del poder de la vicepresidenta. Esta lectura, que le otorga a Villarruel un peso propio y no solo como compañera de fórmula, es una línea de defensa que busca construir una narrativa de legitimidad alternativa frente al núcleo duro del mileísmo.

El desafío de Rosario como síntoma: La decisión de Villarruel de viajar a Rosario pese a no ser invitada al acto oficial es un gesto de desafío que trasciende lo protocolar. La vicepresidenta busca mostrar que tiene una agenda propia y que no acepta su exclusión de la escena pública. El enfrentamiento en el Monumento a la Bandera se convierte así en una escenificación de la fractura del oficialismo, que se muestra incapaz de mantener la unidad en una fecha de alta significación patriótica.