Docentes, investigadores y estudiantes hicieron clases públicas reclamando el presupuesto que marca la ley
Como otra forma de visibilizar el ahogo presupuestario que sufre el sistema científico y universitario, llevaron sus clases frente a Casa Rosada. El miércoles harán otra jornada nacional.
«Acá hay un desprecio ideológico por el conocimiento y la generación de conocimiento. Y eso es triste en un país que tiene una tradición científica y tecnológica de tan alto nivel». Ataviado con una gorrita para protegerse del fuerte sol de otoño, Alberto Kornblihtt comenzaba así una clase magistral que luego llegaría hasta Darwin y Sarmiento, con críticas pero «sin cancelaciones», en un fascinante recorrido histórico que iluminó el presente. Todo ocurría en la Plaza de Mayo, y cuando decía «acá», el premiado biólogo molecular señalaba a la Casa Rosada. «No es casualidad que estemos frente a la Casa Rosada. Es el lugar donde se toman las decisiones que nos están asfixiando», expresó Kornblihtt ante cientos de personas.
La universidad a cielo abierto
Con toda su histórica simbología, la Plaza de Mayo se transformó durante la mañana y la tarde en una universidad a cielo abierto. Las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, y también los equipos científicos del Conicet, trasladaron sus aulas al centro neurálgico del país para volver a exigirle al gobierno nacional que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario. «No pedimos privilegios, pedimos que se cumpla la ley. La ley votada por el Congreso. No es un capricho, es un mandato legal», señaló un docente de la UBA.
Además de la clase magistral de Kornblihtt, hubo otra del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la decana de Sociales, Ana Arias. También una feria de ciencias, distintos gremios confluyendo, mucho público y recambio de gente a lo largo del día, y un reclamo concreto, repetido de una y mil maneras: «Cumplan la ley». «La educación no es un gasto, es una inversión. Y cuando se la recorta, se empobrece el futuro del país», afirmó Pérez Esquivel.
Otra jornada nacional el miércoles
El miércoles próximo anuncian otra acción en las calles, también impulsada por distintos gremios y en este caso por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN): una jornada de «24 horas por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional», con vigilia incluida, que en Buenos Aires tendrá su centro en Plaza Houssay, bajo el lema «La universidad no se apaga». «Vamos a estar toda la noche. No nos vamos a callar. La universidad pública está en peligro y vamos a defenderla», advirtió un dirigente gremial.
Los números del ahogo
«Acá hay profesores, docentes auxiliares, y también están las agrupaciones gremiales. Y estas agrupaciones son muy importantes, porque nos recuerdan a los que hacemos ciencia, investigación y docencia, que somos trabajadores: somos laburantes. Y que por más que hagamos aquello que parece que nos gusta, tenemos el derecho a recibir salarios dignos. Y tenemos el derecho a que no se destruya lo que hemos construido con nuestros salarios bajos durante muchos años», dijo Kornblihtt.
Las contundentes palabras del biólogo molecular despertaron aplausos encendidos bajo una gigantografía de «la estrella culona», el descubrimiento de la expedición científica submarina que se volvió símbolo y remera. Se apoyó en gráficos que mostraban la evolución presupuestaria y su tremenda caída. «Acá dice Milei», resumió, entre risas, mostrando una gráfica que evidenciaba el desplome de la inversión en ciencia y tecnología.
Salarios de remate
Muchas y muchos de los presentes tenían colgados al cuello carteles que decían «De remate». Y lo que mostraban escrito con fibrón allí era tan lamentable como las anécdotas de Kornblihtt sobre la ignorancia, la impericia y la vagancia de las actuales autoridades de Ciencia y Técnica. Tenían escrito, simplemente, el cargo que ocupaban y el sueldo que cobraban: «Jefa de Trabajos Prácticos, $235.000»; «Ayudante de primera, $200.000»; «Becario postdoctoral, $1.000.000».
Quienes ocupan este último cargo, por ejemplo, tienen encima una carrera de no menos de diez años de formación, y se trata de una dedicación full time: el cargo no admite más que uno suplementario, como docente. Es decir que un investigador argentino que llegó a esta categoría superior en el sistema científico argentino está cobrando, como máximo, un millón doscientos mil pesos. «Con ese sueldo, después de diez años de estudio y dedicación exclusiva, no podés alquilar un departamento decente en Capital. Es indignante», denunció una becaria postdoctoral.
El caso del Laboratorio de Neurociencias
Es el caso de Luciano, Juan Cruz, Ignacio y Carla, biólogos, psicólogos y físicos que integran el Laboratorio de Neurociencias de la Memoria del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Ifibyne). En lo personal, cuentan a Página/12, en los últimos dos años hay quienes tuvieron que volver a vivir con sus padres, quienes se mudaron a la provincia; todos hacen malabares varios para llegar a fin de mes. Y en lo laboral, agregan, la plata para investigar tampoco está: simplemente, se cancelaron todos los subsidios, todo lo que esté por fuera de los magros estipendios. No hay ni para un reactivo básico de una investigación sobre el cáncer, según comentan en base a un caso cercano. «No podemos comprar ni los insumos más elementales. La ciencia argentina se está muriendo de a poco», lamentó uno de los investigadores.
El saber de la plaza
A lo largo del día, las clases se fueron acomodando en los lugares que habilitaban sombra, con temas de lo más diversos, según se leía en los pizarrones improvisados y se escuchaba a los docentes, muchos munidos de micrófonos para la ocasión: Fisiología del comportamiento aquí, Sociología sistemática más allá; Álgebra lineal del CBC, con una prolija audiencia tomando nota; Biología molecular, con el profesor explicando funciones e intervalos del Teorema de Weierstrass al costado de la Pirámide. Un paneo rápido por semejante exhibición abierta de transmisión de conocimiento no hizo más que poner de relieve lo valioso de la tarea docente cotidiana: todas las clases lograban concitar la atención, todas resultaban interesantes, todas evidenciaban saberes profundos y despertaban preguntas. «Esto es lo que está en riesgo. Esto es lo que quieren destruir. Por eso estamos acá», concluyó una docente.
«Basta de tanta defensa, pasemos a la ofensiva»
«En este momento una delegación intergremial está yendo a buscar a Manuel Adorni a la Casa Rosada. Ha sido nombrado titular de la cátedra libre de Fraude Inmobiliario y si no se presenta, tendrá ausente», bromeó Pablo Perazzi, secretario general de Feduba y docente de la carrera de Historia. Advirtió luego sobre la «zona de profunda ilegalidad» que transita el gobierno nacional.
Laura Carboni, secretaria general de AGD, titular del Departamento de Filosofía del Carlos Pellegrini y también docente del CBC, llamó la atención sobre lo que pasa en los colegios preuniversitarios: «La situación es aún peor porque también nos han sacado el FONID (el fondo de incentivo docente, que formaba parte del salario y Milei cortó). Somos los más relegados», contó.
Más tarde, Marcelo Creta, secretario de Políticas Universitarias de UTE-CTera, expresó que «desde el regreso de la democracia no vivíamos una situación salarial tan grave», y llamó a participar de la jornada del miércoles. Esta idea resultó otra conclusión en común: el ataque que se vive hoy es inédito, y la respuesta debería merecer la misma adjetivación. «Como me dijo un colega: basta de tanta defensa, ¿cuándo pasamos a la ofensiva?», mencionó Kornblihtt. En ese impulso se juega el presente universitario.
En primer lugar, docentes, investigadores y estudiantes realizaron clases públicas en Plaza de Mayo frente a Casa Rosada. A continuación, los salarios de ayudantes y jefes de trabajos prácticos rondan los $200.000 y $235.000, mientras que becarios postdoctorales cobran alrededor de $1.000.000. Además, los subsidios para investigación están cancelados, impidiendo incluso la compra de reactivos básicos. Por último, el miércoles próximo se realizará una nueva jornada nacional de 24 horas por la educación.
¿Sos docente, investigador o estudiante universitario? ¿Cómo estás viviendo la crisis presupuestaria en tu facultad o lugar de trabajo? Compartí tu experiencia. La universidad pública y la ciencia son patrimonio de todos los argentinos.
