EE.UU. e Irán negocian cara a cara para frenar la guerra mientras el petróleo sigue en zona de riesgo

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, está reunido con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. Ambas delegaciones mantuvieron un encuentro previo con el primer ministro pakistaní.

Las potencias intentan frenar el conflicto en Medio Oriente con negociaciones contrarreloj en Pakistán, pero las exigencias cruzadas, la desconfianza mutua y los combates en paralelo mantienen al mundo en vilo. El bloqueo del petróleo agrega presión global.

El escenario internacional atraviesa horas decisivas. En Islamabad se desarrolla una negociación clave entre Estados Unidos e Irán, en un intento por poner fin a una guerra que ya impacta en la estabilidad global. Sin embargo, pese a la expectativa, no hay avances concretos y el diálogo sigue empantanado. «No confiamos», dijo Ghalibaf al llegar a Pakistán, sintetizando el clima de desconfianza que atraviesa las conversaciones .

Las delegaciones están encabezadas por el vicepresidente norteamericano JD Vance y el presidente del Parlamento iraní Mohammad Bagher Ghalibaf. Ambos equipos mantienen reuniones indirectas con mediación del gobierno pakistaní, pero todavía no lograron sentarse cara a cara. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, calificó esta instancia como «la etapa decisiva, la que en inglés llaman ‘make or break'», advirtiendo que el éxito o el fracaso de estas conversaciones definirá el futuro de la región .

El frágil alto el fuego y sus condicionamientos

El proceso se da bajo una tregua temporal de dos semanas, que en los hechos resulta frágil. Irán condicionó cualquier avance a un alto el fuego «real y verificable», que además incluya al Líbano, uno de los principales focos activos del conflicto. También exige avances en la liberación de fondos bloqueados, un punto clave que Washington todavía no cede. El plan iraní de 10 puntos reclama el levantamiento de todas las sanciones «primarias y secundarias» contra el país y la anulación de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, demandas que Estados Unidos considera inaceptables .

Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dejó en claro que el eje del acuerdo es impedir que Teherán avance en el desarrollo de armas nucleares. «Sin armas nucleares, ese es el 99% del acuerdo», sostuvo. En paralelo, endureció su discurso al asegurar que Irán se encuentra debilitado en términos militares, en una estrategia que combina presión diplomática con mensajes de fuerza. Trump también advirtió que si las negociaciones fracasan, los buques de guerra estadounidenses están «cargándose con la mejor munición» para atacar a Irán .

El Líbano, el frente que no cesa

Pero mientras la diplomacia intenta avanzar, la guerra no se detiene. Israel continúa con ataques sobre el sur del Líbano y mantiene sobrevuelos militares sobre Beirut, en una clara señal de que el frente abierto con Hezbollah sigue lejos de resolverse. En las últimas horas se registraron drones lanzados desde territorio libanés hacia el norte israelí, lo que reaviva el temor a una escalada mayor. Las autoridades libanesas reportaron que los bombardeos del miércoles dejaron 357 muertos y más de 1.200 heridos, en lo que fue la jornada más letal desde el inicio de la guerra .

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenó, al mismo tiempo, abrir canales de negociación con Líbano con el objetivo de avanzar en el desarme de Hezbollah, en un intento por descomprimir uno de los puntos más críticos del conflicto. Las conversaciones directas entre Israel y Líbano, mediadas por Estados Unidos, están previstas para la próxima semana en Washington. Sin embargo, Hezbollah ya rechazó cualquier negociación directa con Israel, calificándola de «inaceptable» .

El estrecho de Ormuz, la arteria paralizada

En este contexto, uno de los factores que más preocupa al mundo es la situación en el Estrecho de Ormuz. Irán interrumpió el tránsito en este corredor clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que genera un fuerte impacto en los mercados internacionales y amenaza con desatar una crisis energética . «El tráfico diario se redujo aproximadamente un 95% desde que comenzó la guerra», según análisis de BBC Verify . Los precios del petróleo Brent superaron los 100 dólares por barril y llegaron a alcanzar los 126 dólares en su punto máximo .

Estados Unidos ya anunció que comenzó operaciones para despejar la zona y garantizar la circulación marítima, mientras que países del Golfo como Emiratos Árabes Unidos advirtieron que desbloquear el paso no es una opción, sino una «necesidad colectiva» para evitar consecuencias económicas globales. Trump prometió que el estrecho se abrirá «pronto, con o sin la cooperación de Irán» . Sin embargo, Teherán insiste en que controlará el tráfico y ha propuesto incluso la imposición de un peaje de hasta dos millones de dólares por buque .

El equilibrio inestable

En paralelo, el clima político es de extrema desconfianza. Desde Teherán aseguran que llegan a la negociación con «completa desconfianza» hacia Washington, recordando incumplimientos en acuerdos anteriores. «Nuestra experiencia en negociar con los estadounidenses siempre ha estado marcada por el fracaso y las promesas rotas», declaró Ghalibaf . A pesar de esto, actores regionales como Hamás respaldaron el inicio de las conversaciones y el alto el fuego, aunque con fuertes críticas a Israel y a la influencia estadounidense en la región.

El resultado, por ahora, es un equilibrio inestable. Hay negociaciones abiertas, pero sin avances. Hay tregua, pero sin garantías. Y hay guerra, aunque se intente frenarla en los despachos. La definición del conflicto dependerá de si ambas potencias logran superar sus diferencias en las próximas horas. Mientras tanto, el mundo observa con preocupación: lo que ocurra en Medio Oriente no solo definirá el futuro de la región, sino también el rumbo de la economía global.

¿Qué opinás sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán? ¿Creés que la tregua se consolidará o el conflicto escalará nuevamente? Dejanos tu comentario. La paz en Medio Oriente nos afecta a todos, incluso en el precio de la nafta que cargamos cada día.