El consumo se hundió 5,1% en marzo: la peor caída en 14 meses y la gente compra cada vez menos
La cosa está brava, vecino. No es que uno lo siente en el bolsillo nomás, los números lo confirman. El consumo masivo cayó un 5,1% en marzo comparado con el mismo mes del año pasado. Esa es la peor baja en 14 meses, che. Y en el primer trimestre del año, el rojo acumulado es del 3,1%. O sea, cada vez compramos menos, y cuando compramos, estiramos la plata como chicle.
Los datos son de Scentia, la consultora que mide el pulso de los supermercados, mayoristas y almacenes de barrio. Y el panorama es desolador. En el último año, los mayoristas fueron los más golpeados con una caída del 8,8%. Le siguen los supermercados (-7%) y los autoservicios independientes, esos almacenes de toda la vida, que bajaron un 5,1%.
¿Qué rubros se desplomaron? En los supermercados, los perecederos (frutas, verduras, lácteos, carnes) se derrumbaron un 10,6%. Las bebidas sin alcohol, un 10,4%. Y el alcohol, un 8,5%. La alimentación en general bajó un 5,3%. En los almacenes de barrio, la cosa es peor: los perecederos cayeron un 14,4% y las gaseosas un 9,8%. Lo único que se salvó fueron los alimentos secos, que tuvieron una suba del 1%… pero eso no alcanza ni para maquillar el desastre.
La única luz en el túnel es el e-commerce, que creció 34,3% interanual. Pero ojo, porque las compras por internet representan una parte muy chiquita del pastel total. No alcanza a compensar el batacazo de los canales físicos.
El consumo masivo en marzo se ubicó en el 89% tomando como base enero de 2023. O sea, compramos 11 puntos menos que hace tres años. Y si lo comparamos con diciembre de 2023, cuando asumió Milei, estamos 22 puntos abajo. Una locura, ¿viste?
¿Por qué pasa esto? La respuesta es simple: el bolsillo no da más. Los salarios registrados (públicos y privados) acumularon una baja real del 4,33% entre septiembre y febrero, según cálculos de Ámbito sobre datos del INDEC. Desde que asumió Milei, la pérdida total es del 8,87%. Los más perjudicados fueron los empleados públicos, con una caída del 18,35%. Los privados, un 3,54%. O sea, cada vez ganamos menos en términos reales, y eso se nota en el carrito del super.
La consultora Scentia también destaca algo llamativo: el precio promedio de los productos de consumo masivo subió 20,4% interanual, bastante por debajo del IPC general que fue del 32,6%. Eso significa que los alimentos y bebidas aumentaron menos que el promedio de la inflación, pero igual la gente no llega. Porque el problema no es solo cuánto sube cada cosa, sino cuánto te queda en el bolsillo después de pagar la luz, el agua, el alquiler y la cuota del colegio.
¿Vos sentís que cada mes llegás más justo a fin de semana, o todavía podés darte algún gusto? Porque los números fríos esconden historias de fuego: la de la familia que cambió la carne por pollo, el pollo por fideos, y los fideos por arroz. El consumo se cae porque la plata no alcanza, y mientras los salarios no repunten, esto no va a cambiar. ¿Vos qué estás dejando de comprar?
