El FMI cuestionó al INDEC por el atraso en el cálculo de inflación y reclamó cambios urgentes

El organismo alertó que el índice actual perdió representatividad frente a los hábitos de consumo. El Ejecutivo había prometido un nuevo IPC para enero, pero la actualización quedó en pausa. Caputo había justificado la decisión: «No queremos dar lugar a especulaciones».

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco sobre las estadísticas oficiales de la Argentina y advirtió por la demora en la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) , un cambio que el Gobierno se había comprometido ante el propio organismo a poner en marcha en enero, pero que finalmente postergó.

La observación se dio en el último informe técnico difundido este viernes, donde el FMI consideró que, si bien la información es «en términos generales adecuada para la supervisión», persisten varias deficiencias que dificultan el análisis económico.

«La metodología está desactualizada»

Entre los principales cuestionamientos, el informe apuntó directamente contra el IPC que elabora el INDEC. Según el Fondo, «el retraso prolongado en la actualización del dato de inflación ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual».

La advertencia se da meses después de la polémica alrededor del cambio metodológico del índice de inflación. A comienzos de año, tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que se postergaría la aplicación de la nueva medición.

El compromiso incumplido con el FMI

El compromiso de tener una nueva metodología para el cálculo del IPC había quedado plasmado por el Gobierno en abril de 2025, cuando se firmó el acuerdo con el FMI por US$20.000 millones. En la segunda revisión de ese entendimiento, el FMI volvió a remarcar ese atraso y sostuvo que no es el único problema estadístico que enfrenta el país.

Otras deficiencias señaladas por el FMI

El reporte también señaló que:

  • Las cuentas nacionales presentan «limitada granularidad y precisión», en parte por utilizar un año base desactualizado.
  • Las estadísticas del sector externo tienen limitaciones porque los datos devengados fuera del comercio de bienes se publican solo de manera trimestral y con tres meses de demora.
  • El marco que regula al INDEC «necesita modernizarse» .

El Banco Central, en cambio, fue valorado

En el plano monetario y financiero, el Fondo valoró como «un paso bienvenido» la mayor transparencia en el balance y en la información financiera del Banco Central, al considerar que la entidad avanza gradualmente hacia estándares contables nacionales e internacionales.

La postura de Caputo: «Hay que comparar peras con peras»

La publicación del nuevo índice para medir el IPC estaba prevista para el 10 de febrero, pero esa decisión fue aplazada. «Vamos a mantenerlo hasta que el proceso de desinflación esté consolidado. Por ahora sigue como está. Como estamos muy confiados de que la inflación va a caer, no queremos dar lugar a especulaciones», expresó Caputo en febrero.

De hecho, Caputo aseguró que ni él ni el presidente Javier Milei estaban de acuerdo con cambiar el índice. «Creemos que hay que comparar peras con peras y manzanas con manzanas», sostuvo.

El ministro también había argumentado que la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) en que se basaba el nuevo esquema es de 2018 y que, entre ese año y hoy, «pasaron muchas cosas, como una pandemia. Los patrones de consumo de hoy difieren más con los de 2018 que los de 2018 con los de 2004».

Qué metodología se usa actualmente

Desde 2017, el IPC releva los precios de todo el país y se estructura en una canasta que pondera los patrones de consumo de las familias de acuerdo a la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05, que tiene más de 20 años.

La medición en la que había trabajado Marco Lavagna antes de renunciar al INDEC se iba a basar en la muestra de la ENGHo 2017/18. Ese cambio le daría una mayor ponderación a los servicios (vivienda, electricidad, gas, transporte y comunicaciones) dentro de la canasta general de precios, mientras que rubros como alimentos, indumentaria y calzado reducían su participación.

Asistencia técnica del FMI

El FMI aseguró que continuará ofreciendo asistencia técnica para colaborar con las autoridades argentinas en la corrección de esas deficiencias y en la mejora general de la calidad de los datos oficiales.

Un índice que no refleja la realidad

El cuestionamiento del FMI al INDEC no es menor. El índice de inflación es una de las estadísticas más sensibles de la economía argentina. Si la metodología está desactualizada, los datos pierden credibilidad. El Gobierno prometió cambiarlo, pero luego dio marcha atrás. El FMI lo reclama. La discusión, lejos de cerrarse, recién empieza. Y mientras tanto, los argentinos siguen midiendo la inflación con una canasta de consumo que no refleja lo que realmente compran. Eso, para cualquier economista, es un problema. Para el FMI, también.