El Gobierno espera que la inflación de mayo siga bajando: entre 2,1% y 2,5%
Este jueves, el Indec publica un dato que ningún argentino mira con indiferencia: la inflación de mayo. ¿Seguirá cayendo? ¿O habrá un rebote inesperado? Después del 2,6% de abril, todas las miradas están puestas en si el quinto mes del año confirma la desaceleración.
El Gobierno de Luis Caputo confía en que sí. El propio ministro de Economía anticipó en el IAE Business School que el modelo cambiario y monetario está dando resultados: “Las exportaciones están en récord, la inflación cayó fuerte, y la pobreza también. Al consumir, se nota: hay más variedad de productos a mejor precio”. Pero, ¿eso se traduce en el bolsillo de la gente?
Las consultoras privadas estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo se moverá entre 2,1% y 2,5%. C&T Asesores Económicos midió 2,2% en el Gran Buenos Aires, el registro más bajo desde octubre pasado. Sin embargo, advierte: salud (medicamentos y prepagas) y alimentos y bebidas (2,7%) subieron por encima del promedio. ¿Quién no sintió en el supermercado que la carne, aunque más moderada, sigue cara? Las verduras, de estación, saltaron un 27%. Eso duele en la mesa familiar.
Más optimista, la Fundación Libertad y Progreso proyecta 2,1% y sostiene que “el apretón monetario del BCRA empieza a surtir efecto”. Su economista jefe, Iván Cachanosky, afirma: “La demanda de pesos se normalizó. Junio será sencillo para extender la paz cambiaria. Cerraremos el año en torno al 26% anual”. En cambio, Analytica es más cautelosa: espera 2,5%, lo que implicaría una desaceleración menor, pero desaceleración al fin.
Un dato alentador llegó esta semana desde la Ciudad de Buenos Aires: la inflación porteña de mayo fue 2,1%, 0,4 puntos menos que en abril. Aunque la canasta de CABA no es idéntica a la nacional (allí pesan más los servicios), suele anticipar la tendencia general.
¿Qué significa todo esto para una familia común? Que los precios siguen subiendo, pero más lento. Que el alivio todavía no llega a todos los rubros. Que la política monetaria del BCRA, el mercado cambiario calmado y la ausencia de vencimientos de deuda sustanciales en junio juegan a favor. Pero también que sectores como salud y alimentos no dan tregua.
La gran pregunta, entonces, no es solo cuánto dará el número oficial de mayo. Es si esta desaceleración se sostendrá en los próximos meses. Y, sobre todo, si llegará a tiempo para que los salarios —que todavía tienen que recuperar, como reconoce Caputo— le ganen la carrera a los precios. Porque al final, la inflación no es una estadística abstracta: es cuánto alcanza el sueldo el día 20, si se puede llenar el carrito, o si otra vez hay que elegir entre la medicación y la carne. ¿Usted ya siente la mejora en el día a día? ¿O la calma de los números todavía no llega a su casa?
