El mapa del poder chavista en la encrucijada: ¿quién manda en Venezuela sin Maduro?

La vicepresidenta Delcy Rodríguez es la sucesora constitucional, pero el poder real está en manos del temido Diosdado Cabello y del jefe militar Vladimir Padrino López. El régimen enfrenta su mayor prueba de cohesión.

CARACAS, 3 de enero de 2026. La captura de Nicolás Maduro no solo deja a Venezuela en un vacío de poder sin precedentes, sino que expone las tensiones latentes y la compleja ingeniería de mando dentro del chavismo. Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez encabeza formalmente la sucesión, el poder real para decidir el futuro inmediato del país se concentra en dos hombres: el todopoderoso Diosdado Cabello, que controla la seguridad interna, y el general Vladimir Padrino López, comandante de las Fuerzas Armadas. La estabilidad del régimen depende ahora de una frágil alianza entre estos pilares.

La sucesión formal: los hermanos Rodríguez
La Constitución es clara: ante la «falta absoluta» del presidente, asume la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez (56 años). Abogada, ministra de Hidrocarburos y negociadora clave con el exterior, Rodríguez apareció tras el ataque para declarar que «desconoce el paradero» de Maduro y exigir «pruebas de vida». Sin embargo, su autoridad está lejos de ser absoluta.

  • Su aliado clave: Su hermano, Jorge Rodríguez, es el presidente de la Asamblea Nacional, el siguiente en la línea sucesoria. Juntos controlan dos instituciones vitales del Estado.
  • Su debilidad: Ambos están sancionados internacionalmente (EE.UU., UE, Canadá), lo que complica cualquier gestión de legitimación global. Su poder depende de mantener unidos al partido (PSUV) y, sobre todo, de contar con el respaldo explícito de los militares.

El poder real I: Diosdado Cabello, el hombre fuerte
Si hay un «número dos» en el chavismo, es Diosdado Cabello (61 años). Militar retirado y compañero de Hugo Chávez en el golpe de 1992, es el ministro del Interior, Justicia y Paz. Desde ahí, controla los aparatos más temibles:

  • El Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN).
  • La Policía Nacional.
  • El sistema penitenciario.
  • Las unidades especiales de represión.

EE.UU. ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por su captura, acusándolo de liderar el «Cártel de los Soles». Tras el ataque, fue visto en las calles de Caracas con casco y chaleco antibalas, llamando a la «calma». Es el guardián de la represión interna y el enlace con el ala más radical del régimen. Sin su aval, ningún gobierno civil puede sostenerse.

El poder real II: Vladimir Padrino López, el jefe militar
El otro pilar indiscutible es el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López (62 años), comandante supremo de la Fuerza Armada. Su lealtad ha sido crucial para la supervivencia de Maduro.

  • Compareció desde una instalación militar tras el ataque, anunciando el despliegue de todas las capacidades de defensa.
  • EE.UU. ofrece 15 millones de dólares por él, acusándolo de proteger vuelos de narcotráfico.
  • Es el garante de la lealtad castrense. Su postura (resistir, negociar o romper filas) decidirá el curso de los eventos.

El tercer pilar judicial: Tarek William Saab
El fiscal general Tarek William Saab (57 años), recién ratificado por siete años, es el brazo judicial del régimen. Ha dirigido la persecución de opositores y está sancionado internacionalmente. Su papel será clave para criminalizar cualquier disidencia interna o intento de insubordinación, presentando la resistencia como defensa legal de la patria.

Escenarios posibles: cohesión, fractura o golpe interno
La pregunta no es solo quién ocupa un cargo, sino quién tiene el poder real para imponer su voluntad.

  1. Gobierno de coalición forzada: Delcy Rodríguez asume formalmente, pero debe gobernar en un triunvirato tácito con Cabello y Padrino López. Es el escenario más estable para el régimen a corto plazo.
  2. Golpe interno militar: Si Padrino López y la cúpula militar deciden que la supervivencia del Estado (y de sus intereses) requiere desvincularse del chavismo civil, podrían desplazar a los Rodríguez y a Cabello, ofreciendo una «transición controlada».
  3. Lucha de facciones: Si Cabello (control de la seguridad) y Padrino López (control del Ejército) entran en conflicto, Venezuela podría sumergirse en una guerra interna dentro del propio régimen, con militares y cuerpos de seguridad enfrentados.
  4. Desbandada y caos: Sin la figura unificadora de Maduro, las lealtades locales de gobernadores, generales y jefes de milicias podrían fragmentarse, llevando a un escenario de caos regionalizado y warlordismo.

Venezuela amanece en la hora más crítica del chavismo. La captura de Maduro no es solo un golpe externo; es el disparador de una posible implosión interna. Los próximos 72 horas, mientras el mundo mira a la conferencia de Trump en Mar-a-Lago, en Caracas se librará una batalla sorda y decisiva en los pasillos del poder, cuarteles y sedes de inteligencia. El futuro de la nación pende del hilo de una alianza entre civiles y militares que, por primera vez en décadas, carece de su líder supremo.