El Mundial podría sumar USD 2.000 millones al gasto con tarjeta en el exterior y enciende alarmas cambiarias

Los argentinos ya gastaron USD 14.687 millones con tarjeta en dólares desde que Milei asumió. El dólar barato disparó el turismo externo, como en la era Macri, y ahora el Mundial de Estados Unidos amenaza con agravar la salida de divisas. «Se está reproduciendo el mecanismo que llevó al macrismo al abismo», advierten.

El dólar barato tiene dos caras. Una es la que festeja el Gobierno: los argentinos vuelven a viajar al exterior, el consumo repunta y la economía muestra signos de recuperación. La otra es más incómoda: cada viaje, cada compra con tarjeta en el exterior, es una aspiradora de dólares que el Banco Central necesita para engrosar sus reservas.

Y el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá podría ser el broche de oro de esa sangría.

Cifras que preocupan

Según estadísticas del Banco Central, los argentinos ya gastaron USD 14.687 millones con tarjeta en dólares desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada, en el período comprendido entre diciembre de 2023 y abril de 2026.

Sólo en el primer cuatrimestre de este año, los préstamos vinculados a pagos con tarjeta en moneda extranjera alcanzaron USD 2.588 millones, algo por encima de los USD 2.533 millones registrados en igual período del año pasado. El gasto no para de crecer.

El argumento oficial y las dudas del mercado

En el equipo económico relativizan el problema. Explican que cerca del 70% de esas operaciones se cancelan con dólar billete para evitar la percepción del 30% de ARCA, por lo que esas divisas no salen directamente de las reservas del Banco Central.

Pero en el mercado señalan que ese argumento es apenas una verdad a medias. Los dólares podrán salir del colchón y no del Central, pero después alguien vuelve a comprarlos. Y ahí aparece el verdadero problema: la demanda privada de divisas crece a una velocidad cada vez más difícil de financiar.

«Que el pago de la tarjeta se realice con fondos provenientes de la FAE no cambia mucho el problema ya que un pago sustituye a otro», explicó Martín Burgos, director de la consultora Lado B. «La cuestión es la dinámica que está teniendo la compra de divisas, sea para ahorro personal o para el pago de un servicio en el exterior».

El fantasma de 2018

Burgos advirtió además que el esquema empieza a mostrar similitudes peligrosas con el final del gobierno de Mauricio Macri. «Se está reproduciendo el mecanismo que llevó al macrismo al abismo, donde los egresos por formación de activos externos terminaron absorbiendo todo lo que ingresaba por deuda externa, ya sea del FMI o de préstamos financieros», sostuvo.

El Mundial de Rusia 2018 coincidió con el estallido de la crisis cambiaria de Macri, cuando el Banco Central perdió reservas a un ritmo vertiginoso y terminó recurriendo al FMI. La diferencia es que ahora Estados Unidos aparece como un destino mucho más accesible para los sectores de ingresos altos argentinos gracias al dólar planchado.

El impacto potencial del Mundial 2026

La preocupación no es solamente teórica. En el mercado ya hacen cuentas sobre el impacto que podría tener el Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Canadá. Las estimaciones privadas hablan de un gasto potencial de entre USD 1.000 y USD 2.000 millones por parte de turistas argentinos, dependiendo de cuánto avance la Selección en el torneo.

En otras palabras: el Gobierno festeja que los argentinos vuelvan a viajar al exterior justo cuando la economía necesita que los dólares se queden adentro.

El otro riesgo: créditos en dólares para quienes cobran en pesos

Pero el problema no termina ahí. La discusión ya no pasa sólo por la salida de dólares. Empieza a aparecer otro riesgo más delicado: el crecimiento de la deuda en moneda extranjera dentro del sistema financiero.

Tras la flexibilización dispuesta por el Banco Central en 2025, algunas entidades comenzaron a explorar créditos en dólares para clientes que cobran en pesos. Aunque el sistema todavía se mueve con cautela, el tema ya encendió alarmas en varias mesas bancarias.

Los bancos recuerdan demasiado bien lo que ocurrió en otras experiencias argentinas donde familias o empresas tomaron deuda en dólares mientras sus ingresos seguían pesificados. El negocio funciona mientras el tipo de cambio permanece artificialmente tranquilo. El problema aparece cuando llega la corrección.

La doble fragilidad del esquema de Milei

Ahí es donde el esquema de Milei empieza a mostrar su doble fragilidad. Por un lado, la economía necesita dólares para financiar turismo, ahorro y consumo externo. Por otro, empieza lentamente a recrear pasivos en moneda extranjera sobre actores que generan ingresos en pesos.

En el mercado financiero muchos creen que el verdadero test llegará cuando el Gobierno tenga que elegir entre sostener el atraso cambiario o acelerar una devaluación para evitar que las reservas vuelvan a drenarse. El problema es que cuanto más se expanda el crédito en dólares, más costosa será esa corrección.

El cóctel explosivo

El riesgo es terminar atrapados en la peor combinación posible: una economía que pierde dólares por turismo y fuga mientras acumula deuda dolarizada que explota apenas el tipo de cambio se mueve. Exactamente el cóctel que terminó detonando la crisis de 2018.

Por ahora, el dólar sigue planchado y los argentinos siguen viajando. El Mundial, que debería ser una fiesta, puede transformarse en un dolor de cabeza para las reservas del Banco Central. La historia, lamentablemente, ya se escribió una vez. Y no terminó bien.