El Norte argentino paga el precio más alto: Corrientes, Misiones y Chaco lideran el costo de la nafta

Un informe revela una diferencia del 36% entre las provincias más caras y las más baratas. Llenar un tanque promedio cuesta casi $100.000, equivalente al 5% del salario bruto privado. Advierten sobre un efecto cascada en todos los precios.

BUENOS AIRES. La disparidad regional en Argentina se refleja también en la bomba de nafta. Un informe del Instituto de Economía (Ineco) de la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) reveló que las provincias del Noreste Argentino (NEA) se encuentran entre las que soportan los precios más altos del combustible en el país, con Corrientes, Misiones y Chaco en posiciones destacadas en el podio nacional del dolor en el bolsillo.

El ranking nacional lo lidera Salta, seguida de cerca por Formosa, La Rioja, Misiones, Santa Fe y Corrientes. En el extremo opuesto, con los valores más bajos, se ubican las provincias patagónicas como Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, La Pampa y Neuquén.

La brecha de precios es abismal: la diferencia entre la provincia más cara y la más barata alcanza el 36%, una dispersión que evidencia las asimetrías regionales y la falta de un criterio unificado en la formación de precios finales.

El costo concreto: casi $100.000 para llenar el tanque
El estudio pone números a un drama cotidiano: llenar el tanque de un vehículo promedio en Argentina hoy requiere $99.407. Esta cifra no es un dato menor: representa aproximadamente el 5% de la remuneración bruta promedio del sector privado registrado. Es decir, una porción significativa del salario se destina únicamente a movilizarse.

El efecto dominó: por qué el precio de la nafta nos golpea a todos
El informe va más allá del costo directo para el conductor y señala la cuestión medular: los combustibles son formadores de precios en toda la economía.

  • Todo se transporta por tierra: La inmensa mayoría de la mercadería y los insumos en Argentina se mueven en camiones.
  • Flete más caro, productos más caros: Cada aumento en el gasoil y la nafta se traslada inmediatamente al costo del flete.
  • Impacto final: Este encarecimiento termina golpeando el precio final de los alimentos, productos de primera necesidad y hasta los servicios de transporte público, alimentando la espiral inflacionaria.

Contexto y perspectivas sombrías
El relevamiento se conoce en un marco de caída en las ventas de combustibles (que en algunas zonas alcanza el 20%), consecuencia lógica de la pérdida de poder adquisitivo. Además, el sector anticipa que las primeras subas de precios del año se concretarán entre enero y febrero de 2026, lo que agravará aún más la situación.

Para las economías regionales del NEA, ya castigadas por la sequía y los costos logísticos, tener la nafta más cara actúa como un impuesto extra que frena la producción, encarece la comercialización y profundiza la crisis. La foto es clara: mientras el país debate grandes medidas económicas, en el día a día del norte argentino, el simple acto de cargar combustible se ha convertido en un lujo cada vez más inalcanzable, con consecuencias que reverberan en cada góndola y en cada ticket de la vida diaria.