El río que no espera: crecida adelantada del Pilcomayo pone en jaque al oeste formoseño
El agua llegó casi 40 días antes de lo habitual. En el oeste de Formosa, la crecida anticipada del río Pilcomayo y el ingreso acelerado al sistema del Bañado La Estrella han encendido todas las alarmas, sumiendo a comunidades rurales y zonas productivas en una carrera contra el tiempo y un elemento cada vez más impredecible.
🌊 Un fenómeno que se adelanta y se transforma
Saturnino Juárez, poblador e integrante del grupo de monitoreo del Pilcomayo, lo explica sin rodeos: «Estamos hablando de casi 40 días antes en comparación con otros años». Pero no es solo un tema de calendario. El comportamiento del sistema hídrico se ha vuelto «cada vez más complejo».
Los cambios en la vegetación, la acumulación de sedimentos y la alteración del bañado hacen que el agua inunde sectores que históricamente permanecían secos. Zonas como Rinconada de los Chiriguanos ya reportan daños en caminos, la escuela y el puesto sanitario, repitiendo el drama del año anterior.
🛡️ Las defensas que se vuelven enemigas
En un giro trágico, las defensas construidas para contener el agua están agravando la situación. Juárez detalla que algunos anillos de protección impiden el escurrimiento del agua de lluvia, creando bolsones que obligan a romperlos de urgencia para evitar que las comunidades queden anegadas por dentro. Es la paradoja de una obra que, mal planificada, multiplica el peligro.
🐄 Ganado y medios de vida en la cuerda floja
Para la producción ganadera, el riesgo es concreto: pérdida de animales. Muchos productores, esperanzados en que el agua no avanzará, demoran el traslado del ganado hacia zonas altas, una espera que puede ser fatal. Aunque las lluvias en zonas altas mejoraron las pasturas este año, la amenaza es latente. «Todo es posible», advierte Juárez.
📡 La información está, pero la reacción tarda
Desde hace más de tres meses, el grupo de monitoreo difunde alertas constantes a través de redes de comunicación entre productores. Sin embargo, persiste un problema crítico: «La información está, pero hay gente que espera hasta el último momento». La cultura de la prevención choca contra la inercia y, a veces, contra la desesperanza.
💡 Un rayo de luz en la emergencia: la llegada de la energía
En medio del drama, un avance positivo: la llegada del servicio eléctrico a comunidades del Cañón y El Quemado. Este hito no solo mejora la calidad de vida, sino que potencia la organización de los pobladores en un contexto donde muchos deben evacuar hacia zonas altas, reorganizando su vida familiar y productiva.
Reflexión final: La crisis del Pilcomayo es un espejo de la crisis climática y ambiental: fenómenos más extremos, menos predecibles, que desbordan las respuestas tradicionales. No se trata solo de un río que crece; es un sistema ecológico alterado que golpea a los más vulnerables. Exige, con urgencia, soluciones basadas en conocimiento local, monitoreo científico y una gestión integral que entienda que no se puede dominar el agua, sino aprender a convivir con su furia y su flujo. La pregunta que queda flotando, como el sedimento en el río, es: ¿Estamos a tiempo de adaptarnos, o solo seremos testigos de cómo lo que era «normal» se convierte en recuerdo?
