El vocero presidencial admitió que el dólar podría alcanzar los $1.800 en los próximos meses

El vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció que el tipo de cambio podría escalar hasta los $1.700 o $1.800 en los próximos meses, aunque intentó restar dramatismo al afirmar que una eventual corrección sería «mínima» y no tendría un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos. Las declaraciones se produjeron en el marco de una entrevista en el streaming Carajo, donde el funcionario analizó el escenario económico tras la decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles a productos de 60 países, entre ellos Argentina.

Ravier explicó que la medida de Donald Trump generó una «tensión» en los mercados financieros locales, lo que impactó en el riesgo país, que había estado a punto de perforar los 400 puntos. Sin embargo, relativizó el alcance de esta situación al sostener que se trata de un «shock externo» que no altera la tendencia del plan de estabilización económico. «Más allá de esa suba, que le va a afectar poco al argentino en el día a día, hay una tendencia macro que muestra que la Argentina viene con un plan de estabilización que está muy bien», afirmó.

En cuanto al escenario cambiario, el vocero descartó por completo la posibilidad de un salto abrupto del dólar como los registrados en crisis anteriores, pero admitió que «es una posibilidad» que el tipo de cambio se ubique entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses. Según Ravier, si bien es difícil determinar si existe atraso cambiario, cualquier corrección sería «mínima» y no afectaría significativamente el poder adquisitivo de los argentinos. Además, reconoció que algunos datos recientes, como el EMAE y la evolución del comercio minorista, no estuvieron a la altura de las expectativas oficiales, aunque defendió la política pública actual.

El nuevo esquema arancelario de Estados Unidos, que entró en vigencia recientemente, alcanza a Argentina con una tasa del 10% para la mayoría de los productos, aunque sectores estratégicos como petróleo, gas, fertilizantes y minerales quedaron exceptuados. El mayor riesgo se concentra en manufacturas industriales, alimentos procesados y productos regionales que no estén expresamente excluidos, lo que podría achicar márgenes de rentabilidad y forzar renegociaciones de contratos.

Las declaraciones de Ravier se suman a un contexto de incertidumbre en los mercados, donde el segundo semestre del año suele ser estructuralmente más débil en la llegada de divisas, y los futuros del dólar ya descuentan una devaluación superior al 30% anualizado. Mientras tanto, el Gobierno avanza con un nuevo blanqueo para captar dólares del «colchón» y sostener la estabilidad cambiaria.