Escándalo en el básquet italiano: un club se queda con un solo jugador en cancha

Un hecho sin precedentes conmovió al básquet europeo este sábado. El partido de la Serie A italiana entre Trapani Shark y Trente fue suspendido a los cuatro minutos de juego, cuando el equipo local, en medio de una profunda crisis institucional, se quedó con un solo jugador en la cancha, frente a los cinco rivales.

🏀 El partido más surrealista: de siete a uno en minutos

El Trapani Shark, un club siciliano que había regresado a la máxima categoría tras 32 años, se presentó al partido con una plantilla de emergencia:

  • Solo 7 jugadores, de los cuales 4 eran juveniles (entre 16 y 18 años).
  • Tres jugadores profesionales, quienes, apenas iniciado el encuentro, pidieron ser sustituidos y se retiraron a los vestuarios.

Con el partido en marcha, tres de los cuatro juveniles restantes fueron expulsados por acumular cinco faltas personales. Ante la imposibilidad de continuar con un solo jugador, los árbitros detuvieron el encuentro cuando el marcador ya mostraba un contundente 26-11 para Trente.

⚖️ Crisis terminal: sanciones, éxodo y una multa millonaria

Este episodio es la punta del iceberg de una crisis administrativa y deportiva devastadora:

  • El club ha sufrido duras sanciones por incumplimientos, incluyendo la resta de 18 puntos en la clasificación y la suspensión de dos años para su presidente.
  • El castigo desencadenó, desde noviembre, un éxodo masivo de jugadores y cuerpo técnico.
  • La semana anterior, el equipo no se presentó a un partido en Bolonia, lo que le costó una multa de 50.000 euros. Una segunda ausencia habría significado la exclusión automática del torneo, por lo que recurrieron desesperadamente a juveniles.

📅 ¿Qué sigue? La federación y la liga analizarán el caso

Tras el escándalo, la Federación Italiana de Básquet y la Liga profesional emitieron un comunicado conjunto anunciando que se reunirán este lunes para estudiar el caso y determinar el futuro del club en la competencia.

Reflexión final: Más allá del bochorno deportivo, esta imagen de un solo adolescente en cancha frente a un equipo completo es la metáfora perfecta de un club abandonado por sus dirigentes y devorado por sus propias crisis. Expone los límites de la precariedad en el deporte profesional y plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede un equipo sin estructura, sin jugadores y sin esperanza seguir llamándose «profesional»? El lunes, las autoridades tendrán que decidir si la dignidad del campeonato es más importante que la mera participación.