Huyó, golpeó a un policía y terminó detenida: la historia de un robo que empezó con un matafuego
Lo que parecía un hurto común en un auto estacionado terminó con una joven de 22 años aprehendida, un cabo primero lesionado y una causa que suma tres delitos. Ocurrió esta noche en el barrio Atlántico Sur, donde las cámaras de seguridad contaron lo que los testigos no vieron.
El robo silencioso
Un auto estacionado. La noche cerrada. Alguien que se acerca, forza una puerta y se lleva lo que encuentra.
Un matafuego. Una rueda de auxilio. Varios objetos más.
El dueño del vehículo hizo la denuncia sin demasiadas esperanzas. En delitos contra la propiedad, lo más común es que el expediente duerma en un cajón. Pero esta vez fue distinto.
La División Delitos Contra la Propiedad miró las cámaras. Y las cámaras hablaron.
El rostro detrás del hurto
Las imágenes permitieron identificar a la presunta autora. Una joven de 22 años, vecina de la zona. No era una delincuente profesional. Era una mujer que, por algún motivo, decidió llevarse lo que no era suyo.
Los investigadores fueron por ella.
El procedimiento se concretó en avenida Guerrero y calle Liniers. Cuando la vieron, intentó huir. No llegó lejos.
Entonces, golpeó.
Un cabo primero recibió el impacto. Lesiones leves, pero lesiones al fin. Lo que era un hurto se convirtió en otra cosa.
Tres delitos, una misma persona
La joven fue trasladada a la comisaría jurisdiccional. Quedó notificada de su aprehensión en una causa que ahora tiene tres patas:
«Supuesto Hurto» , por los elementos sustraídos del vehículo.
«Resistencia y Atentado contra la Autoridad» , por intentar darse a la fuga y enfrentar a los uniformados.
«Lesiones» , por el golpe al cabo primero.
Lo que empezó con un matafuego terminó con una denuncia triple.
La pregunta incómoda
¿Vale la pena robar un matafuego? ¿Vale la pena agredir a un policía por no querer asumir las consecuencias?
La respuesta parece obvia. Pero en el fragor del momento, el pánico nubla la razón.
La joven de 22 años probablemente no planificó un gran golpe. Vio una oportunidad, la aprovechó, y después todo se desmadró.
Ahora, su futuro judicial pesa más que los objetos que intentó llevarse.
El trabajo silencioso de la investigación
Esta historia también tiene otro lado. El de los investigadores que no se conformaron con una denuncia más.
Personal de la División Delitos Contra la Propiedad revisó cámaras, siguió pistas, identificó a la sospechosa. No es un trabajo heroico. Es un trabajo profesional.
Y funcionó.
En un contexto donde la inseguridad es una de las principales preocupaciones de los chaqueños, que la Policía resuelva un robo en menos de 24 horas debería ser noticia. No excepción.
Preguntas para después del parte policial
¿Cuántos robos quedan impunes porque no hay cámaras o porque nadie las mira?
¿Qué lleva a una persona a agredir a un uniformado cuando ya está rodeada?
¿Cómo se reconstruye una vida después de una noche de malas decisiones?
Esta mujer tendrá su día en la Justicia. El cabo primero, seguramente, ya está pensando en su próximo turno.
La rueda de auxilio, el matafuego y los otros objetos, algún día volverán a su dueño.
No es un gran robo. No es una banda internacional.
Es la pequeña delincuencia que lastima el sueño de los vecinos y el trabajo de los que cuidan la calle.
Y esta vez, al menos, no quedó impune.
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Detuvieron a una joven de 22 años por robar en un auto y agredir a un cabo primero. Las cámaras de seguridad fueron clave. La causa suma tres delitos.
