Industria textil: la producción cayó 33% anual en febrero y los locales vacíos se multiplican
La recesión, la caída del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones, que genera un avance sobre el fast fashion, fueron el terreno fértil para una fuerte crisis en la industria textil e indumentaria. Sin embargo, ya no es solo un dato de producción sino que pasó a convertirse en una postal urbana. Con más de dos años consecutivos de caída de la actividad, el impacto se siente de lleno en el empleo, el cierre de empresas y en los locales comerciales vacíos. «Las fábricas están paradas. Los locales cerrados. El rubro textil está en terapia intensiva», expresó a este medio un empresario del sector.
La producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023, mientras que la confección de prendas registró una baja del 18% respecto de 2025, según informó la fundación ProTejer. La caída del consumo, el avance de importaciones y los costos configuran un combo crítico para el sector. Las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025 y se mantienen en niveles elevados durante 2026. «No se puede competir con la ropa que entra de afuera a precios irrisorios. Es una competencia desleal», denunció.
Capacidad ociosa inédita: 6 de cada 10 máquinas paradas
El freno en la actividad convive con niveles de capacidad ociosa inéditos: 6 de cada 10 máquinas textiles permanecieron paradas, en promedio, durante los años 2024 y 2025, alcanzando incluso 7 de cada 10 máquinas detenidas en los últimos meses, siendo reflejo de un entramado productivo que no logra sostener su funcionamiento. «Las máquinas no se usan porque no hay pedidos. La industria está virtualmente paralizada», señaló el empresario.
Menos consumo, más importaciones y pérdida de competitividad
El deterioro responde a múltiples factores. Por un lado, la caída del poder adquisitivo reconfiguró el gasto de los hogares, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a servicios básicos y reducen consumos como la indumentaria. Por otro, el frente externo presiona con fuerza: las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025 y se mantienen en niveles elevados durante 2026, muchas veces a precios considerablemente bajos, producto del fast fashion, un modelo de negocio que produce grandes volúmenes de ropa a bajo costo y baja calidad, replicando tendencias para un consumo desechable. «El fast fashion es una plaga. Inunda el mercado con ropa que se rompe a las dos lavadas, pero es tan barata que la gente la compra igual», criticó.
A esto se suma la apreciación del tipo de cambio y la expansión de compras en el exterior —tanto vía turismo como courier, que en este último caso mostraron un salto del 274% durante el año pasado—, que restan demanda al mercado local. «La gente prefiere comprar ropa afuera o por internet. La industria argentina no puede competir con esos precios», lamentó.
Destrucción de empleo y cierre de empresas
El resultado es un sector que pierde empresas y empleo: se destruyeron más de 20.700 puestos de trabajo registrados entre fines de 2023 y diciembre 2025, mientras que en ese período cerraron más de 650 firmas, un ajuste superior al promedio de la industria. Esto representa una caída de 17% en el empleo y 11% en establecimientos productivos. «Más de 20 mil puestos de trabajo perdidos. Familias enteras que se quedaron sin sustento», denunció.
Los locales vacíos, la postal de la crisis
Con menos producción, menos empleo y una demanda debilitada, el sector textil empieza a mostrar su ajuste en la calle. Y lo hace en lugares emblemáticos, donde las persianas bajas ya no son la excepción, sino una señal de época. «Caminás por una calle comercial y ves local tras local cerrado. La moda argentina está desapareciendo», concluyó el empresario.
En primer lugar, la producción textil cayó 33% interanual en febrero y acumuló un retroceso del 36% frente a 2023. A continuación, 6 de cada 10 máquinas textiles están paradas, llegando a 7 de cada 10 en los últimos meses. Además, se destruyeron más de 20.700 puestos de trabajo y cerraron más de 650 empresas. Por último, las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025.
¿Sos trabajador textil, dueño de un local o consumidor? ¿Notás la crisis en los precios, en la calidad o en la cantidad de locales abiertos? Compartí tu experiencia. La industria textil argentina está en riesgo.
