Inflación en máximos de 10 meses y tensiones en el programa económico: qué anclas le quedan al Gobierno
El IPC de enero (2,9%) encendió las alarmas: el proceso de desinflación se interrumpió. Con el ancla cambiaria debilitada y las fiscales y monetarias sin efecto pleno, salarios y tarifas emergen como las variables de ajuste. La polémica por el nuevo índice y el dato que esconden los salarios.
15 de Febrero, 2026
El último dato de inflación volvió a rozar el 3%, en medio de la polémica por la postergación del nuevo índice. En ese escenario, el programa económico del Gobierno entra en zona de tensión y en la city ya evalúan cuáles serán las variables de ajuste para intentar reencauzar el proceso de desinflación .
La inflación fue del 2,9% en enero y marcó un máximo en diez meses, una señal que encendió las alarmas en el mercado: el proceso de desinflación se interrumpió y, por ahora, no muestra señales claras de reanudarse. En ese contexto, el esquema económico del Gobierno entra en una fase de mayor tensión.
Aunque el superávit fiscal continúa siendo el ancla estructural que contiene los episodios de volatilidad —junto con el apretón monetario—, el ancla cambiaria perdió eficacia. Con ese instrumento debilitado, el foco vuelve a desplazarse hacia la dinámica de salarios y tarifas, que emergen como las variables centrales del programa para intentar recomponer el sendero de desaceleración inflacionaria .
El ancla cambiaria: cuarta versión y sin efecto
«Cabe preguntarse cuál es la causa de la persistencia de la inflación, en un contexto de disciplina fiscal y relativa contención monetaria. La respuesta debe buscarse en el desanclaje del plan económico posterior a la salida del cepo, donde, a pesar de los intentos del Gobierno por dominarlo, el tipo de cambio ascendió hasta la banda superior y forzó un cambio de esquema que rige actualmente, donde la banda se ajusta por IPC», analizó la consultora Vectorial .
Para estos expertos, la política cambiaria, que en tan solo dos años va por su cuarta versión, ya no funciona como un ancla del programa. Es que, con la suba del IPC, se ensanchan las bandas y se achica la capacidad de intervenir .
El régimen actual, vigente desde abril de 2025, establece un sistema de bandas móviles. Desde el 1° de enero de 2026, el ritmo de deslizamiento mensual del techo y del piso se determina según el último dato de inflación mensual informado por el INDEC (con un desfasaje de dos meses) . Esto implica que a mayor inflación, más se ensancha la banda, lo que reduce la capacidad de intervención del BCRA.
El ancla salarial: la variable que emerge
Si el ancla cambiaria está inhabilitada por el momento y las otras dos anclas, la fiscal y la monetaria, ya no dan el efecto deseado, queda la ancla salarial como la variable que podría generar un renovado proceso de desinflación.
Esta semana se conoció que los salarios registrados, entre privados y públicos, subieron apenas 2% en diciembre y perdieron fuerte frente a la inflación, que en ese mes se ubicó en 2,8%, según datos oficiales del INDEC. En lo que va del gobierno de Javier Milei, los haberes de los trabajadores formales pierden 6,4% del poder adquisitivo, según el cálculo de Ámbito, en base a los datos del INDEC .
Pero las consultoras también hicieron números teniendo en cuenta la ENGHO 2017/2018, la canasta que regiría para el nuevo IPC que demoró el Gobierno. Si durante 2025 los salarios privados registrados retrocedieron -2,1% en términos reales, si se comparan con noviembre de 2023, están -1,6% abajo con el IPC actual, pero -8,1% con la nueva medición. Si se considera la situación de los empleados públicos durante el mismo lapso de tiempo, la situación es peor: están 17,0% abajo usando el IPC oficial, pero 22,6% abajo utilizando la canasta basada en la ENGHO .
Un estudio del IARAF confirma que solo dos de seis grupos analizados lograron mejorar su poder adquisitivo en 2025 frente a noviembre de 2023: los jubilados que cobran el haber completo y los beneficiarios de la AUH. Los empleados públicos nacionales, en cambio, acumulan una pérdida cercana al 34% .
El dilema del nuevo índice
«Los datos de salarios revelan cómo, a lo largo del tiempo, el ingreso de los trabajadores se vio aún más deteriorado al aplicar el índice reponderado. En caso de modificar la metodología, eso probablemente habría disparado reclamos de recomposición, que irían en contra de las necesidades actuales del Gobierno: reforzar el ancla salarial para combatir el proceso de aceleración inflacionaria de los últimos ocho meses», explicó Vectorial .
La postergación en la actualización de los ponderadores del IPC —que deberían reflejar los patrones de consumo de la ENGHO 2017/2018 en lugar de la de 2004/2005— tiene así una lectura política clara: evitar que la pérdida salarial se visibilice con toda su crudeza y que los gremios salgan a reclamar recomposiciones que compliquen aún más el programa antiinflacionario.
Las paritarias 2026: entre la recuperación y el ajuste selectivo
En este escenario, las negociaciones salariales de 2026 muestran un cambio de clima. El «reporte salarial enero 2026» de Randstad Argentina describe que la urgencia de indexar masivamente pierde algo de centralidad, y en su lugar gana terreno una lógica de ajustes más selectivos, apoyados en desempeño, encuestas de mercado y referencias cambiarias .
Según el relevamiento de Randstad (256 empresas, noviembre-diciembre 2025), la frecuencia de revisión se ordena en dos cadencias predominantes: 31% revisa su política salarial de manera trimestral y 22% lo hace cada seis meses. Los ajustes semestrales crecieron con fuerza respecto del informe de mitad de año, una señal de que algunas empresas intentan espaciar decisiones sin perder el control del frente salarial .
A la hora de definir aumentos, el IPC sigue mandando (82% lo usa como indicador), seguido por paritarias (66%) y desempeño (46%). Pero aparece un desplazamiento: suben las consultas a encuestas salariales de mercado, que ya figuran entre los insumos habituales (22%) .
Para el primer semestre de 2026, el informe de Randstad toma como referencia proyecciones de inflación en torno al 12% y registra que las compañías esperan un ajuste promedio de 17,5% —más de 5 puntos por encima—, con mínimos y máximos declarados de 4% y 35%. La lectura empresarial es clara: aun si el IPC desacelera, el salario real no se recompone con piloto automático .
Por su parte, la Guía Salarial 2025-2026 de Adecco, elaborada sobre 305 compañías, proyecta que los trabajadores fuera de convenio recibirán incrementos en un rango de 16% a 20% para 2026, con revisión preferentemente trimestral y decisiones atadas a la evolución macroeconómica .
El estudio de Adecco detectó además un cambio en la periodicidad de los ajustes:
- 42,3% de las empresas hoy revisa salarios cada 3 meses (en 2024, el 46% lo hacía mensualmente).
- 15,4% continúa con actualizaciones mensuales.
- 19,3% lo hace de forma semestral .
Los gremios que cierran por arriba
En las paritarias de arranque de 2026, algunos gremios lograron acuerdos destacados:
- Trabajadores de la fruta (Río Negro y Neuquén): salario básico de $2.075.500 en enero (mejora del 14% en términos brutos, 20,2% de bolsillo). Adicionales por productividad: +31,61% .
- Aceiteros: aumento total del 11% entre diciembre y enero, más retroactivo de $400.000. Salario del peón: $2.344.000 en enero. Mejora anual superior al 50% .
- Sanidad (FATSA): aumento del 7,9%, acumulando 31,5% entre abril 2025 y marzo 2026, en línea con la inflación oficial .
- Bancarios: ajuste del 2,8% para enero, en línea con el IPC. Esquema de ajustes automáticos que permite sostener poder adquisitivo .
- Telecomunicaciones (SATSAID y CONSITEL): 2,8% en enero, más pago por única vez y nueva suba del mismo porcentaje para febrero .
Lo que proyecta el mercado para 2026
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de diciembre 2025 proyecta un escenario de desinflación sostenida :
- Inflación mensual: descendería hasta 1,5% en junio de 2026.
- Inflación interanual: 20,1% para diciembre de 2026.
- Dólar oficial: $1.753 por dólar para fines de 2026 (suba anual cercana al 21%).
- Actividad económica: crecimiento del PBI del 3,5% en 2026.
- Tasa de desocupación: estable en torno al 6,9%.
Sin embargo, los aumentos ya anunciados en las tarifas de servicios públicos para febrero y marzo (electricidad, gas, boletos de colectivo en AMBA) impactarán negativamente en la inflación del primer trimestre, con una incidencia directa estimada en 0,5 puntos sobre el IPC .
El dilema de fondo
Para lograr perforar a la baja los mínimos de inflación mensual registrados durante el mandato actual, será necesario, además de mantener el orden fiscal (piedra angular de la estabilidad macro de mediano plazo), ser prudente en el manejo de la política monetaria, sobre todo en términos del balance entre oferta y demanda de pesos, clave para evitar consecuencias no deseadas sobre la nominalidad .
La pregunta que queda flotando es cuánto podrá sostener el Gobierno el ancla salarial —con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo— sin que eso genere una explosión social o un frente gremial unificado que complique aún más el programa económico.
¿Sentís que tu salario alcanza para llegar a fin de mes?
¿Notás que los precios de los alimentos suben más que lo que dice el INDEC?
Detrás de cada punto de inflación hay una decisión: comer menos carne, saltear la medicación, postergar las zapatillas de los chicos. Los números son el resumen de miles de vidas que luchan por no quedar atrás.
La discusión no es sólo económica. Es humana. Y te pasa a vos, a tu vecino, a todos.
