La dura realidad del «empleo moderno»: un repartidor necesita 453 pedidos para que una familia tipo no sea pobre

El trabajo en plataformas digitales fue presentado como una alternativa «moderna» y «flexible», pero la realidad que describen los trabajadores muestra un panorama muy diferente: jornadas extensas, ingresos que pierden poder adquisitivo y un creciente endeudamiento para poder seguir trabajando .

Según un informe de la Fundación Encuentro, durante el primer trimestre de 2026 un repartidor de aplicaciones necesitó completar 453 pedidos para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo . El cálculo surge de un ingreso promedio de $3.165 por entrega, un monto que apenas logra compensar el incremento del costo de vida que en junio alcanzó los $1.531.473, según el INDEC .

El esfuerzo detrás de cada número

El estudio también expone la magnitud del esfuerzo necesario para afrontar distintos gastos cotidianos. Un trabajador debe realizar :

  • 320 pedidos para alcanzar el ingreso promedio individual del país.
  • 250 pedidos para pagar un alquiler promedio.
  • 175 pedidos para cubrir la canasta de crianza de un niño.
  • 147 pedidos para sostener un hogar unipersonal sin alquiler.
  • 111 pedidos para equiparar el Salario Mínimo, Vital y Móvil.
  • 13 pedidos para afrontar el pago mensual del monotributo.

Aunque el índice mostró una leve mejora respecto de fines de 2025, la Fundación Encuentro advirtió que cada incremento de precios vuelve a deteriorar rápidamente el poder adquisitivo cuando las tarifas permanecen congeladas .

Endeudamiento: la trampa del sistema

A las dificultades para generar ingresos suficientes se suma otro fenómeno que preocupa al sector: el endeudamiento. Fabio Zerpa, referente de la Cooperativa de Trabajo Motomandados en Lucha, aseguró que las plataformas digitales ofrecen préstamos a los repartidores para reparar sus motocicletas o afrontar gastos cotidianos, pero con tasas de interés que oscilan entre el 30% y el 35% .

Zerpa sostiene que la mayoría de quienes trabajan para las aplicaciones son jóvenes de entre 18 y 25 años que encuentran allí su primera experiencia laboral y terminan atrapados en un sistema que los obliga a endeudarse para mantener en funcionamiento la herramienta indispensable para seguir trabajando: la motocicleta .