La nueva vida de Nicole, la policía expulsada por vender contenido para adultos: «No me arrepiento»
Fue mamá a los 16, estudió Medicina y entró a la fuerza por vocación. Tras la viralización de sus videos en TikTok, la fuerza la expulsó.
Hasta hace apenas unos meses, la vida de Nicole Verón se regía por la disciplina del uniforme, los turnos administrativos y un sueldo que, en sus propias palabras, no alcanzaba para cubrir las necesidades básicas de una madre soltera. Hoy, el escenario es otro: vive en una casa amplia en un barrio privado de Canning, factura en una semana lo que antes ganaba en meses y maneja sus propios tiempos. «Pasé de no llegar a fin de mes a poder darle estabilidad a mi hija. Eso no tiene precio», expresó Nicole a este medio.
Sin embargo, el camino entre el patrullero de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires y las plataformas de contenido para adultos no fue una búsqueda de fama: ella confiesa que fue un escape de la asfixia económica y de una profunda decepción institucional. «No fue una decisión fácil. Fue una necesidad. Cuando no te alcanza para comer, dejás de lado los prejuicios», señaló.
El detonante: una licencia médica y un sueldo a la mitad
La vida de Nicole cambió para siempre en noviembre de 2025. En aquel entonces, se encontraba bajo una licencia médica, cobrando solo la mitad de su salario, una suma que rondaba los 600.000 pesos. «Necesitaba una salida laboral rápida», explica Nicole a TN. Una amiga muy cercana le mostró los números que se manejaban en las plataformas de contenido y la propuesta se volvió inevitable. «Al principio fue un ingreso extra. Nunca imaginé que iba a explotar de esa manera», confesó.
La viralización y la expulsión
«Comencé con la venta de contenido sin pensar en las consecuencias que iba a tener a futuro. Cuando subí los videos con el uniforme, no estaba tan interiorizada sobre los problemas que podían surgir. No lo hice adrede. De un día para el otro me desperté y estaba en todos los programas de televisión», explica. El impacto fue inmediato. Al día siguiente de la viralización, recibió una notificación por un sumario administrativo bajo el cargo de «uso indecoroso del uniforme». En menos de un mes, la decisión fue drástica: la exoneración. «Queríamos apelar, pero no se me dio la oportunidad de hacer un descargo ni de presentar un escrito. Hoy me sé la Ley Orgánica (5.688), pero en ese momento no sabía que me juzgarían de esa manera», lamenta.
De la pastelería al uniforme
Nicole fue mamá a los 16 años y, a pesar de las dificultades, logró terminar la secundaria con el apoyo de sus padres. Antes de ser policía, trabajaba como maestra pastelera en una panadería: «Entraba a las tres de la mañana y salía a las diez de la noche. No veía a mi nena». Su paso por la fuerza no fue por falta de opciones, sino por una herencia familiar ligada al servicio. «Entré por vocación. Tengo familiares en el Ejército, en la Bonaerense y en la Federal. Hice los dos años de internado, pero cuando egresé me decepcioné rápido», cuenta.
Acoso, corrupción y soledad institucional
«A los tres meses me di cuenta de que esto no era para mí. Vi cosas que no son gratas: el acoso de los jefes, el acomodo dependiendo de si sos linda para ver si te mandan a la calle o a un puesto interno, y temas de corrupción fuertes. Si no formás parte de eso, te meten igual», agrega. Uno de los puntos que más resalta Nicole es la soledad que siente el personal policial cuando tiene problemas: «Si no fuera por la venta de contenido, que lo hacen varias chicas y chicos, muchos se dedican a hacer Uber. Es peligrosísimo salir cansado del trabajo, hacer Uber y volver a entrar al servicio portando un arma sin haber dormido. Y cuando buscás ayuda en el cuerpo de psicólogos, te cierran la puerta en la cara».
Incluso después de su expulsión, la joven de 25 años asegura que recibió propuestas inapropiadas de altos mandos: «Mensajes de jefes importantes con propuestas de ‘¿querés volver, pero tenés que hacer esto?’, cosas con doble sentido totalmente fuera de lugar». «No es que la policía sea un ejemplo de moral. Hay cosas mucho peores que se hacen con el uniforme puesto», sentenció.
La estafa de los 300 mil dólares
Su presente en Canning no es solo una muestra de éxito económico, sino una medida de autoprotección. Nicole revela por primera vez un drama que casi arruina su nuevo camino: una red de extorsión y estafa liderada por un exnovio de una amiga. «Hoy nos encontramos viviendo en un barrio privado por seguridad. Había una persona que se encargaba de manejar las cuentas de OnlyFans, tanto la mía como la de mi amiga. No lo habíamos nombrado antes por un vínculo afectivo, queríamos protegerlo, pero nos quitó una suma inmensa: 300.000 dólares entre las dos», especifica.
Nicole detalla que el calvario incluyó amenazas y presiones para realizar contenido que ellas no deseaban: «Todo está en manos de la Justicia hoy en día. Vivir acá fue la única forma de sentirnos tranquilas tras las extorsiones». «Me amenazaron. Me dijeron que si no hacía lo que querían, iban a arruinar mi vida. Por eso nos mudamos a un lugar cerrado», reveló.
«No me arrepiento de nada»
A pesar de la exposición y de los murmullos que escucha cuando camina por la calle, Nicole se siente empoderada. Pasó de compartir una habitación con su hermano y su hija en una casa de siete personas, a poder brindarles estabilidad. Nicole planea seguir con las plataformas mientras dure su juventud, con un objetivo claro: ahorrar para abrir su propia estética o volver a su antiguo amor, la pastelería, pero esta vez, con un negocio propio.
«Para mí fue un cambio muy brusco salir de mi casa donde vivíamos todos apretaditos. Ahora puedo compartir esto con mi familia. La venta de contenido no es color de rosa, lleva tiempo, colaboraciones y mucha dedicación en redes, pero se disfruta porque lo estoy logrando yo», reflexiona.
La joven concluye: «A los que me cuestionan les digo que hay compañeros y jefes que hacen cosas mucho peores con el uniforme puesto. A mis excompañeros les digo que, si lo hacen por vocación, sigan, pero que no se crean que esto es fácil. Yo no me arrepiento de nada porque estoy logrando propósitos que nunca pensé alcanzar a mi edad. Si me dan a elegir, elegiría otra vez este camino». «Hoy soy libre. Manejo mis tiempos, veo a mi hija y puedo darle lo que necesita. Eso, para mí, es la verdadera riqueza», concluyó.
En primer lugar, Nicole fue expulsada de la Policía de la Ciudad por usar el uniforme en videos para adultos. A continuación, asegura que el acoso y la corrupción dentro de la fuerza son moneda corriente. Además, fue víctima de una estafa de 300.000 dólares por parte de un exnovio de una amiga. Por último, hoy vive en un barrio privado de Canning y no se arrepiente de su decisión.
¿Qué opinás sobre el caso de Nicole? ¿Creés que la expulsión fue justa o que la policía debería haber sido más flexible? ¿Qué opinión te merece la situación económica que llevó a una oficial a buscar ingresos extras? Compartí tu opinión con respeto. La dignidad y la necesidad a veces chocan con las reglas.
