La Reforma Laboral abre la puerta: los aportes previsionales, rumbo a la «timba financiera»
20 de enero de 2026 – Dentro del paquete de la controvertida Reforma Laboral que el Gobierno busca aprobar en las Sesiones Extraordinarias de febrero, se esconde un mecanismo que está encendiendo las alarmas de economistas, sindicalistas y defensores del sistema previsional: el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Este esquema, presentado como un «fondo de contingencia» para financiar indemnizaciones por despido, tiene una letra chica que, según críticos, desvía recursos de la ANSeS hacia el mercado de capitales privado, subsidiando indirectamente a las empresas y abriendo un jugoso negocio para bancos y aseguradoras.
Cómo funciona: un giro de fondos públicos al sector privado
El proyecto establece que las empresas aportarían hasta un 3% de las remuneraciones de sus empleados al FAL. La clave es que este porcentaje se descontaría de las contribuciones patronales que hoy van al sistema previsional (ANSeS), al PAMI y a las asignaciones familiares. Es decir, no es un aporte nuevo, sino una reasignación de recursos que hoy sostienen la seguridad social.
Las dos grandes críticas:
- Un golpe a la «caja» de los jubilados: Estimaciones privadas alertan que este mecanismo podría significar una merma de cerca de 0,5 puntos del PBI para el sistema previsional, debilitando su sostenibilidad financiera.
- Un subsidio encubierto a las empresas: Al financiar las futuras indemnizaciones con este fondo, el costo del despido se socializa parcialmente, lo que funciona como un alivio financiero para los empleadores.
El destino polémico: la «timba financiera»
Pero el aspecto que genera mayor controversia es el destino final del dinero. El Gobierno prevé que los miles de millones de pesos acumulados en el FAL sean administrados por entidades privadas habilitadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV), como bancos, administradoras de fondos comunes de inversión, fintech y aseguradoras.
Estas entidades podrán invertir los recursos en un menú de activos financieros, cobrando comisiones por su gestión. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que uno de los objetivos de la reforma es «recomponer el mercado de capitales», estimando que el FAL podría aportar unos 4.000 millones de dólares anuales al sistema financiero.
El fantasma del modelo chileno
Desde el oficialismo incluso se compara el esquema con el sistema de AFP chileno, donde los aportes previsionales se invierten en fondos privados con resultados erráticos y comisiones elevadas, un modelo que ha sido fuertemente cuestionado y protestado en las calles chilenas por décadas.
Un negocio concentrado
El potencial negocio es enorme. Hoy, 59 sociedades administran cerca de $78 billones en fondos comunes de inversión, liderados por gigantes como Banco Galicia, Santander y Mercado Pago. La entrada del FAL podría profundizar esta concentración y generar ganancias millonarias en comisiones para un puñado de actores financieros.
Así, bajo la promesa de modernizar el mercado laboral, la Reforma Laboral esconde una revolución silenciosa en el financiamiento de la seguridad social. La pregunta que flota, cargada de preocupación, es: ¿Está Argentina dispuesta a seguir el camino de un modelo que, en otros países, ha significado mayor inseguridad previsional y ganancias extraordinarias para el sector financiero, todo con dinero que hoy sostiene a jubilados y asignaciones? El debate en el Senado, el próximo mes, promete ser explosivo.
