La Resistencia Musical: cincuenta bandas chaqueñas se unen para recuperar la cultura en las plazas
Ante el complejo escenario que atraviesa la producción artística local, surge «La Resistencia Musical», un colectivo autogestionado que busca devolverle el pulso cultural a los espacios públicos de la provincia.
Lo que nació como un simple grupo de WhatsApp impulsado por el músico «Nass» para intercambiar fechas y recursos, hoy se consolida como una organización que nuclea a más de 50 agrupaciones chaqueñas. «Empezamos compartiendo contactos y consejos, porque la escena estaba muy fragmentada. De repente nos dimos cuenta de que éramos muchos y que juntos podíamos hacer mucho más», relató a este medio Mauro Fernández (Nass), uno de los coordinadores.
El poder de la unión generacional
El colectivo se distingue por su carácter inclusivo y federal, donde conviven bandas de extensa trayectoria con proyectos emergentes. Bajo la coordinación de Mauro Fernández (Nass), Juan Diego Frangioli, Carlos Vallejos, Pablo Monzón y Alejandro Camors, el grupo decidió saltar de la organización digital a la acción territorial. «No hay diferencias de edad ni de género. Acá todos somos músicos que queremos tocar. Los más grandes aportan experiencia, los más jóvenes, energía. Esa mezcla es nuestra fuerza», explicó Fernández.
El debut: recitales en las plazas
La primera gran apuesta de este frente cultural es un ciclo de recitales en plazas situadas en las cercanías de instituciones educativas. El objetivo es doble: visibilizar el talento local en un contexto de escasez de escenarios convencionales, y fomentar el semillero, brindando espacio a bandas integradas por estudiantes secundarios y universitarios para que tengan su primera experiencia en un escenario profesional. «Muchos chicos nunca tocaron en un escenario con sonido profesional. Nosotros queremos darles esa oportunidad. Que sientan lo que es tener un público de verdad», señaló Fernández.
«La Resistencia es la unión de la experiencia y la juventud. Nos juntamos para que el talento local no se pierda por falta de escenarios y para crear nosotros mismos las oportunidades que la escena hoy nos niega», afirmaron sus referentes. «Los bares y los teatros están caros o no nos convocan. La plaza es de todos. Es el escenario más democrático que existe», agregó.
Mucho más que un ciclo de conciertos
Desde la organización remarcan que el desembarco en las plazas es solo el puntapié inicial. Actualmente, el colectivo trabaja en el diseño de nuevos formatos y gestiones para que la música chaqueña no dependa exclusivamente de las limitaciones del circuito comercial. «Queremos armar una red de producción independiente. No solo tocar, sino también grabar, difundir, armar festivales. Que el músico chaqueño no tenga que ir a Buenos Aires para vivir de su arte», explicó Fernández.
Esta iniciativa no solo beneficia a los músicos, sino que dinamiza la economía del sector al involucrar a técnicos de sonido, iluminadores y productores locales, generando una fuente de trabajo genuina en torno a la identidad cultural de la región. «Cuando tocamos en una plaza, no solo suben los músicos. También trabaja el sonidista, el que maneja las luces, el que vende las artesanías. Es un círculo virtuoso», destacó el coordinador.
En primer lugar, el colectivo nació como un grupo de WhatsApp y hoy reúne a más de 50 bandas. A continuación, el ciclo de recitales en plazas busca visibilizar el talento local y dar espacio a bandas emergentes. Además, la iniciativa genera trabajo para técnicos, iluminadores y productores locales. Por último, los organizadores planean expandir el proyecto a otros formatos y gestiones culturales.
¿Sos músico, artista o amante de la cultura chaqueña? ¿Conocés «La Resistencia Musical» o pensás asistir a los recitales en las plazas? Compartí tu experiencia. La cultura se construye entre todos.
