Las erogaciones de capital cayeron 88% en tres años: la provincia necesita financiamiento alternativo
La provincia del Chaco está en una encrucijada. Así de contundente es el diagnóstico que acaba de difundir la Bolsa de Comercio del Chaco (BCCH) a través de su área de Estudios Económicos. ¿El problema? Una caída libre de la inversión pública que no tiene precedentes. En el primer trimestre de 2026, las erogaciones de Capital —el ítem que financia obras de infraestructura— se encuentran casi 88% por debajo de igual período de 2023. Dicho de otro modo: de cada 100 pesos que se invertían hace tres años, hoy apenas quedan 12.
La situación, advierte el informe, es «particularmente grave» porque la base de comparación ya era mala. En 2025, el gasto de Capital había retrocedido 5% respecto a 2024, y en 2024 ya había exhibido una baja del 85% contra 2023. La tendencia es clara y preocupante. La Tasa de Inversión se ubica en mínimos históricos: 3,9% en 2025 y 4,1% en lo que va de 2026, muy por debajo del promedio histórico 2011-2023 del 14%.
El rol del ajuste nacional
¿Por qué ocurre esto? La Bolsa señala como causa principal el programa de estabilización macroeconómica del gobierno nacional, con el superávit fiscal como meta innegociable. Las transferencias discrecionales a provincias —que históricamente financiaron entre el 15% y el 30% de la inversión pública en el Chaco— fueron objeto de una reducción drástica y sistemática. El dato es lapidario: en el primer trimestre de 2026, la provincia no recibió fondos nacionales por concepto de transferencias de capital, cuando el promedio histórico para los primeros tres meses del año (2011-2023) marca envíos por $62.685 millones.
«La retracción de la inversión pública chaqueña es, en parte, un efecto de segunda vuelta del propio ajuste nacional: el Chaco no recorta inversión por decisión autónoma únicamente, sino también porque los instrumentos de cofinanciamiento federal que permitían sostenerla han sido discontinuados o reducidos de manera significativa», subraya el informe.
Las soluciones que propone la Bolsa
Frente a este panorama, la Bolsa de Comercio del Chaco se ofrece como una herramienta para salir del estancamiento. «Estamos en condiciones de contribuir al diseño y estructuración de mecanismos de financiamiento que articulen las necesidades de inversión de la provincia con la demanda de activos por parte de los inversores institucionales y de alta renta de la región», afirma el reporte.
Las propuestas concretas incluyen:
- Emisión de obligaciones negociables y títulos de deuda provincial con destino específico a proyectos de infraestructura.
- Titulización de activos y flujos (regalías, tasas, derechos) para anticipar recursos.
- Fideicomisos de administración y financieros con participación de inversores institucionales.
- Instrumentos de financiamiento para pymes que habiliten la participación del sector privado en obras menores.
- Esquemas de Participación Público-Privada (PPP) , una herramienta que consideran subutilizada en la provincia.
El triple desafío
Para la entidad, el equilibrio fiscal es condición necesaria pero no suficiente. «La clave está en la composición del gasto y en la calidad del financiamiento, no solamente en el resultado del balance», señalan. El desafío para el Chaco es triple: sostener el equilibrio fiscal como ancla de credibilidad; recuperar gradualmente la Tasa de Inversión hacia niveles compatibles con el desarrollo; y diversificar las fuentes de financiamiento, reduciendo la dependencia estructural de las transferencias nacionales.
«Este enfoque es coherente con una visión en la que el Estado provincial actúa como facilitador estratégico del desarrollo, y no como único proveedor de la inversión necesaria», enfatiza el informe.
La gran pregunta es si el gobierno de Leandro Zdero tomará nota de estas propuestas y se animará a explorar mecanismos de financiamiento alternativos. Porque la encrucijada es real: sin inversión en infraestructura, el Chaco no podrá mejorar su productividad ni su competitividad. Y sin crecimiento económico, será muy difícil sostener el equilibrio fiscal en el mediano plazo. La Bolsa puso las herramientas sobre la mesa. Ahora falta la decisión política para usarlas.
