Lo que la dictadura nos dejó: el modelo económico que aún marca a la Argentina
Además del quiebre institucional, el 24 de marzo de 1976 inauguró un programa económico que transformó la estructura productiva, debilitó el poder de los trabajadores y consolidó la valorización financiera. Sus efectos todavía atraviesan problemas crónicos como la deuda, el retroceso salarial y el acceso a la vivienda.
El 24 de marzo de 1976 no solo comenzó una dictadura que tuvo imborrables consecuencias en el plano político e institucional. Fue la inauguración de un modelo económico que generó heridas tan graves que todavía atraviesan a la Argentina.
El quiebre democrático que llevó adelante la Junta Militar no solo implicó la instauración de un régimen represivo, sino también la implementación de un programa económico. En ese esquema, tuvo un rol central el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, quien condujo los rieles del sistema entre 1976 y 1981.
La represión como herramienta de disciplinamiento
La represión no fue un elemento aislado. Funcionó como una herramienta de disciplinamiento social que permitió avanzar con transformaciones profundas en la estructura económica. El objetivo era claro: desarticular el modelo de industrialización vigente, debilitar a la clase trabajadora organizada y dar paso a la apertura económica, la especulación financiera y el endeudamiento externo.
Los principales indicadores económicos de la dictadura
- Deuda externa: se triplicó, pasando de alrededor de 9.000 millones de dólares a más de 27.000 millones.
- Inflación: entre 1976 y 1979 promedió el 227% anual y hacia el final del golpe alcanzó el 315%.
- Salario real: cayó más de un 30%.
- Pobreza: aumentó de cifras cercanas al 5% antes del golpe a más del 30% al término del gobierno militar.
Las reformas estructurales
Uno de los «hitos» normativos de ese período fue la sanción de la Ley de Entidades Financieras en 1977 —aún vigente— que modificó el funcionamiento del sistema bancario al promover su desregulación y favorecer las operaciones financieras por sobre el crédito productivo.
En ese contexto, también se consolidó la centralidad del dólar en la economía local. A través de la denominada «tablita» cambiaria, el Estado establecía un cronograma de devaluación que incentivaba la especulación en moneda extranjera, al tiempo que ahogaba a los sectores vinculados a la producción y al mercado interno.
El impacto en el acceso a la vivienda
El impacto de estas transformaciones también se extendió al acceso a la vivienda. Hasta la década del ’70, la posibilidad de adquirir una propiedad estaba mayormente asociada al salario y al crédito público. Con el cambio de paradigma, la vivienda pasó a representar un activo financiero en un mercado inmobiliario que se dolarizaba.
Las cicatrices que perduran
A medio siglo de aquellos acontecimientos, el análisis sobre ese período permite observar que el terrorismo de Estado no solo implicó violaciones sistemáticas a los derechos humanos. La dictadura cívico-militar ejecutó profundas transformaciones económicas: desindustrialización, brutal aumento del endeudamiento y la reconfiguración de las relaciones sociales y productivas.
El modelo neoliberal implementado durante la dictadura genocida constituye un punto de inflexión histórico y sus consecuencias son cicatrices sin cerrar para la estructura económica argentina actual.
¿Qué opinás sobre el legado económico de la dictadura? ¿Cómo creés que impacta en la Argentina de hoy? Dejanos tu comentario.
