Machagai al borde del desborde: taponamientos en campos privados amenazan inundar la ciudad
El agua acumulada por las lluvias en el centro chaqueño podría convertirse en una amenaza real para Machagai y localidades vecinas, pero no solo por el fenómeno climático. El intendente Juan Manuel García denunció este viernes un hecho que encendió todas las alarmas: propietarios de campos de la zona colocaron fardos de unos trescientos kilos cada uno en puntos estratégicos de canales y alcantarillas, bloqueando el escurrimiento natural del agua y generando un embalse que pone en riesgo a cientos de familias.
«Cuando tomamos conocimiento nos trasladamos al lugar y constatamos que se colocaron fardos en puntos estratégicos de canales y alcantarillas, formando un embalse en pocas horas. La decisión de estos vecinos pone en peligro la salud y la seguridad de cientos de familias, no lo podemos permitir», advirtió el jefe comunal con tono firme pero preocupado.
Los bloqueos fueron localizados cerca de la Ruta Nacional N.º 16, en jurisdicción del Departamento 25 de Mayo, una zona clave porque allí confluyen canales y puentes que forman parte del sistema de desagüe pluvial de Machagai y que, a su vez, descongestionan toda la cuenca del Polvorín-Palometa. Dadas las pendientes de la zona, los taponamientos provocan una fuerte escorrentía en distintas direcciones, lo que multiplica el peligro.
«Estamos evitando una catástrofe sanitaria»
El Municipio no se quedó de brazos cruzados. Tras detectar el bloqueo, se presentó ante la Justicia y ya inició las tareas de remoción de los fardos que impiden el escurrimiento del agua acumulada. Pero García fue más allá y apuntó contra lo que consideró una «ausencia del gobierno provincial» en la prevención de este tipo de situaciones. «Hace poco más de un año, el Municipio, con recursos propios, hizo la limpieza total del sistema de canalización, desde Colonia Guayaibí, que ya es jurisdicción de Presidencia de la Plaza, hasta Machagai. Ahora, con el fenómeno de El Niño en pleno desarrollo, se vuelven a repetir estas acciones irresponsables que ponen en peligro a miles de personas», observó.
El intendente también remarcó la falta de herramientas legales para sancionar a quienes cometen este tipo de conductas. «Los municipios no tenemos poder de policía para sancionar estas conductas irresponsables o directamente delictivas, pero somos los que al final tienen que hacerse cargo de dar respuestas. No podemos vivir en un sálvese quien pueda», sentenció.
El agua no entiende de límites
Lo que está en juego no es menor. Si el agua no logra drenar correctamente, las consecuencias podrían ser devastadoras: anegamientos, cortes de rutas, pérdida de bienes y, lo más grave, un riesgo sanitario que podría afectar a toda la región. El intendente García fue claro al advertir que están «evitando una catástrofe sanitaria», porque el agua estancada es caldo de cultivo para enfermedades y un peligro para la salud pública.
Mientras tanto, el Municipio avanza en la remoción de los fardos y la Justicia ya fue puesta en conocimiento. Pero la pregunta que queda flotando es inevitable: ¿cuántas veces más tendrá que repetirse esta situación antes de que se tomen medidas de fondo?
Nota final:
Machagai no está sola en esta lucha, pero el intendente García tiene razón en un punto: el Estado provincial no puede mirar para otro lado cuando la irresponsabilidad de unos pocos pone en riesgo a miles. El agua ya está ahí, acumulada, esperando el momento de desbordar. Y mientras los fardos se retiran, la pregunta persiste: ¿cuándo se actuará con firmeza para que esto no vuelva a ocurrir? Porque el agua no entiende de límites, pero los seres humanos sí deberían entenderlos.
