Milei salió con los tapones de punta: «No hay elementos para culpar al Gobierno por la morosidad»

El presidente Javier Milei volvió a mostrar su estilo frontal y sin filtros al referirse al preocupante incremento de la morosidad en el sistema financiero argentino. En el marco del 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mandatario salió al cruce de las críticas que, según él, la oposición utiliza como munición política de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

«No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad», disparó Milei, y calificó como «repugnante» la utilización política de un indicador de mercado que, insistió, responde a dinámicas que exceden la gestión oficial. El Presidente defendió su gestión con un argumento contundente: «El Gobierno anunció la política que iba a hacer y la cumplió».

En un tramo de su discurso que ya circula con fuerza en redes sociales, Milei apeló a la memoria colectiva y cuestionó con dureza a quienes señalan a la mora como un problema actual. «¿Ustedes recuerdan todas las cosas que hicieron los que quieren que volvamos al pasado?», preguntó, y remató con una frase que no pasó desapercibida: «Me niego a creer que seamos tan pelotudos».

Pero el Presidente no se detuvo ahí. Abrió una puerta incómoda al preguntarse por qué existe el mercado de usura. «¿Alguien se puso a pensar por qué el usurero puede hacer ese tipo de operaciones? ¿No será que hay individuos que no califican en el mercado formal y terminan yendo a un mercado que está dispuesto a tomar más riesgos?», planteó, dejando entrever que detrás del crecimiento de la mora hay una realidad más compleja que la simple inacción estatal.

Las declaraciones presidenciales llegaron horas después de que el Banco Central de la República Argentina difundiera el informe de morosidad correspondiente a junio. Allí se confirma que, si bien el incumplimiento de pagos del sector privado a bancos tuvo una leve caída a 7,6%, el financiamiento destinado a familias se mantuvo en 12,8%, cortando así 19 meses de subas consecutivas. Sin embargo, el dato que más preocupa es el salto interanual: mientras en junio de 2025 el índice de mora para hogares era de 5,2%, en el mismo mes de este año escaló al 12,8%, más del doble.

El detalle por tipo de crédito tampoco trae alivio. Los préstamos personales treparon al 16,4% de mora, los prendarios al 7,9%, y solo los créditos hipotecarios se mantuvieron estables en un magro 1,6%. Las tarjetas de crédito, en tanto, mostraron una ligera baja hasta el 12,6%, lo que ayudó a moderar algo el promedio general de las familias.

El Presidente, lejos de mostrarse preocupado, redobló la apuesta y trasladó el foco del debate: la discusión, dijo, ya no es si las tasas son de mercado o usurarias, sino quién define qué es una tasa normal. Y con esa pregunta, dejó flotando la idea de que el problema no está en la oferta de crédito, sino en la capacidad de pago de quienes recurren a financiamiento fuera del sistema bancario tradicional.

Nota final:
Milei, como es su costumbre, no se guardó nada. Con un discurso que mezcló datos económicos, golpes políticos y frases de barrio, el Presidente buscó desmarcarse de un indicador que, aunque muestra cierta estabilización, sigue en niveles alarmantes. La oposición, mientras tanto, ya encontró un nuevo flanco para atacar. Pero el jefe de Estado prefiere mirar hacia adelante: «El Gobierno cumplió», repitió. Y parece dispuesto a llevar esa bandera hasta las urnas del 2027, pase lo que pase con la mora.