Militarización de la gestión: el Gobierno habilita por DNU que militares en actividad ocupen cargos en el Ministerio de Defensa

Mediante un decreto de necesidad y urgencia, se modificó la Ley 19.101 para que oficiales y suboficiales puedan cumplir funciones en la cartera castrense sin pasar a retiro o disponibilidad. El argumento oficial es retener «cuadros calificados» y su conocimiento especializado.

El Gobierno nacional avanzó este lunes con un cambio significativo en la relación cívico-militar. A través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), modificó la Ley 19.101 para habilitar que el personal de las Fuerzas Armadas en actividad pueda ocupar cargos y funciones dentro del Ministerio de Defensa sin tener que pasar a la situación de «disponibilidad» (una especie de retiro administrativo temporal), como lo exigía la norma anterior.

¿Qué cambia concretamente?
Antes, si un militar (oficial o suboficial) era designado para un puesto en el Ministerio de Defensa, debía pasar a «disponibilidad». Esto significaba que el tiempo servido en la cartera civil no le computaba para su carrera militar (ascensos, antigüedad, etc.), lo que, según el gobierno, «desalentaba» a los más calificados a asumir esos roles.
Ahora, podrán cumplir funciones en el Ministerio manteniéndose en actividad, lo que les permite acumular antigüedad y continuar su carrera castrense mientras trabajan en la gestión civil de la defensa.

El argumento oficial: retener conocimiento y experiencia
El Ministerio de Defensa, a cargo de Carlos Presti, justificó la medida como una «necesidad operativa» para cubrir «puestos estratégicos con personal idóneo». En un comunicado, sostuvo que «la formación y experiencia propias de la carrera militar resultan esenciales para la planificación y conducción de la defensa nacional» y que el cambio permite que el ministerio «cuente con los cuadros más calificados» sin perjudicar sus carreras.

Análisis: un paso hacia una mayor integración cívico-militar
La medida, aunque presentada como una cuestión técnica de gestión, tiene implicancias políticas y simbólicas:

  • Mayor influencia castrense: Facilita que militares en ejercicio tengan roles directos en la formulación de políticas de defensa, presupuesto y adquisiciones, áreas tradicionalmente reservadas a civiles.
  • Carrera dual: Crea una nueva vía de carrera para militares ambiciosos, que pueden alternar entre comandos operativos y puestos burocráticos de poder en el ministerio.
  • Contexto histórico: Se da en un país con una historia sensible respecto al rol político de las Fuerzas Armadas. El gobierno insiste en que se trata de optimizar la gestión, no de una militarización, pero el cambio borra un límite administrativo que separaba la carrera militar pura de la función civil en la defensa.
    La medida será observada con atención por la oposición y los organismos de derechos humanos, quienes seguramente analizarán si este DNU puede ser tratado y eventualmente rechazado por el Congreso, como ocurrió con otros decretos del Poder Ejecutivo.