«No es obligatorio que yo le pida documentación respaldatoria»: la defensa de la escribana de Adorni
La escribana Adriana Nechevenko defendió ante la Justicia las operaciones inmobiliarias de Manuel Adorni, negó irregularidades y atribuyó la seguidilla de compras a una «buena racha»: «le agarró la buena», dijo sobre el funcionario.
La escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien intervino en las escrituras de los inmuebles adquiridos por el jefe de Gabinete Manuel Adorni, se presentó nuevamente en los tribunales federales de Comodoro Py para ampliar su declaración ante el fiscal Gerardo Pollicita. La audiencia se produjo en el marco de la investigación judicial que analiza las condiciones en las que Adorni compró al menos dos propiedades —una en Caballito y otra en Exaltación de la Cruz— mediante mecanismos de financiación poco habituales. La causa se tramita bajo sospechas de presunto enriquecimiento ilícito, en un expediente que busca determinar si existieron inconsistencias en el origen de los fondos y en la estructura de las operaciones inmobiliarias.
«Estoy tranquila con mi trabajo»
Al salir del juzgado, Nechevenko dijo: «Estoy tranquila con mi trabajo. Vine porque tenía que venir. Tuve que venir, vine, acá estoy, si me vuelven a llamar volveré a venir. La Justicia está haciendo su trabajo». Más temprano, también había evitado dar precisiones ante la prensa: «No voy a hacer declaraciones. Vine porque tenía que venir. Si me vuelven a llamar, volveré a venir», reiteró. «No tengo nada que ocultar. Hice bien mi trabajo y eso es lo único que importa», agregó la escribana.
El regreso a Tribunales
En esta segunda instancia, Nechevenko aportó documentación sobre las escrituras, pero volvió a evitar la entrega de su teléfono celular, donde residen comunicaciones directas con el funcionario. «Las conversaciones sí están en el teléfono, pero no lo traje, lo dejé en el auto», explicó posteriormente en una entrevista con Infobae. Según reconstruyó en esa misma entrevista, la declaración anterior —que se extendió por más de dos horas— incluyó detalles sobre la operatoria y documentación respaldatoria de las escrituras, aunque no se incorporaron aún los intercambios telefónicos. «El teléfono es personal. No tengo por qué entregarlo si no hay una orden judicial que me lo exija», justificó.
«No es obligatorio pedir documentación»
La escribana admitió que no consideró necesario exigir documentación respaldatoria del origen del dinero para la compra de los inmuebles, a pesar de que Adorni es una Persona Políticamente Expuesta (PEP). «Me importa muy poco si es funcionario», lanzó. En la entrevista, detalló el mecanismo utilizado para la compra del departamento de Caballito —valuado en unos 230.000 dólares— y rechazó la idea de un crédito encubierto: «Fue una compraventa con hipoteca sobre saldo de precio. No hubo préstamo». En ese punto, también negó que hubiera terceros financiando la operación: «No hubo dos personas que le prestaron plata», afirmó, y aclaró que fue el propio Adorni quien llevó a las vendedoras con las que se cerró la operación.
El mecanismo de la operación
Según su explicación, el esquema consistió en un anticipo inicial y un saldo a pagar en el plazo de un año, sin cuotas mensuales ni intereses. Se trata de una modalidad legal en la que el vendedor financia parte del precio sin que medie una entidad financiera. «Se trató de una hipoteca por saldo de precio, donde se entrega un monto inicial y el resto se paga en un plazo de un año, según lo acordado entre las partes», explicó. Nechevenko insistió en que no hubo «movimiento de dinero» por el monto restante al momento de la escritura y que las condiciones fueron acordadas entre privados. «¿Qué quiere decir? Que una persona quiere comprar un inmueble, entrega un monto menor al total de la operación y el resto queda a pagar», precisó.
Además, subrayó que «nunca hubo cuota», sino únicamente un plazo de cancelación: «Había un plazo de pago de un año. Y después, incluso entre las partes, pueden acordar una prórroga y cambiar algunos términos». También confirmó que la operación se pactó sin intereses: «Realmente fue sin interés», señaló.
«Le agarró la buena de golpe»
Consultada sobre si un funcionario público debe justificar el origen del dinero, la escribana fue categórica: «No es obligatorio que yo le pida documentación respaldatoria». Incluso relativizó el rol de control en estos casos: «Ni funcionario público ni no funcionario público: ningún tipo de alerta». La afirmación choca con los estándares de prevención de lavado de activos, que obligan a reportar operaciones sospechosas ante la Unidad de Información Financiera (UIF). Sin embargo, Nechevenko sostuvo que en este caso no detectó irregularidades: «Si una operación me resulta sospechosa, lo hago. Esta no me lo pareció nunca». «La UIF tiene sus protocolos, pero yo soy escribana, no investigadora. Si las partes me dicen que todo está en orden, ¿por qué voy a dudar?», se defendió.
En la misma línea, Nechevenko apeló a la «suerte» para explicar por qué Adorni pasó décadas sin comprar inmuebles y de repente concretó tres operaciones en dos años. Consultada sobre si en los 15 años anteriores de trabajar para Adorni él había hecho alguna operación, la escribana contestó: «Nada. Y no… porque se le dio todo junto, ¿sabes? Le agarró la buena de golpe». «A veces la vida es así. De repente te empiezan a salir bien las cosas. No tiene nada de raro», justificó.
En primer lugar, la escribana se negó a entregar su teléfono celular con las conversaciones con Adorni. A continuación, afirmó que no es obligatorio pedir documentación respaldatoria del origen de los fondos, incluso tratándose de un funcionario público. Además, atribuyó la seguidilla de compras inmobiliarias a una «buena racha» o «le agarró la buena». Por último, la investigación judicial continúa en curso y podría haber nuevas citaciones.
¿Qué opinás sobre la defensa de la escribana? ¿Te parece creíble que un funcionario público compre tres propiedades en dos años sin justificar el origen de los fondos? Dejanos tu comentario. La transparencia en la función pública nos importa a todos.
