Noche de terror en un motel: dos encapuchados asaltaron y golpearon a un joven para llevarse $4 millones

La madrugada del martes en Barranqueras se tiñó de violencia. Dos hombres a bordo de una moto convirtieron la rutina de un hotel alojamiento en una escena de terror. Su objetivo: la recaudación mensual. Su método: la brutalidad. El saldo: un joven conserje golpeado y amenazado de muerte, y una caja fuerte vaciada de lo que, según datos extraoficiales, serían $4 millones.

La trampa: una alarma que fue la puerta del peligro
Todo comenzó pasada la medianoche, en un establecimiento ubicado sobre la avenida Ayacucho al 4800. El conserje, un joven de apenas 22 años, escuchó la alarma que indicaba un ingreso al predio. Al salir a verificar, se encontró frente a dos sujetos que, armados, lo sometieron de inmediato.

¿Qué hicieron los delincuentes? No se conformaron con el dinero. Su proceder fue metódico y despiadado:

  1. Reducción y golpiza: Obligaron al joven a ingresar a la oficina de administración, donde lo golpearon y lo mantuvieron bajo la amenaza constante de un arma de fuego.
  2. Robo con «caja fuerte»: Mientras uno vigilaba a la víctima, el otro forzó la caja fuerte y extrajo toda la recaudación acumulada del mes.
  3. Borrar las huellas digitales… y las digitales: En un movimiento que delata experiencia, los asaltantes no solo se llevaron el dinero. También robaron el equipo DVR del sistema de cámaras de seguridad, eliminando así toda prueba visual de su identidad y del hecho.

La investigación: tras los rastros de los fantasmas
El lugar quedó bajo el minucioso trabajo del Gabinete Científico del Poder Judicial y la Sección Rastros de la policía, que buscan alguna huella, algún indicio que los delincuentes hayan dejado atrás.

La investigación está ahora en manos de la División Delitos Contra la Propiedad, quienes enfrentan el desafío de identificar a dos hombres que, por ahora, son fantasmas: encapuchados, sin imágenes de las cámaras que los delaten, fugados en una moto en la oscuridad de la madrugada.

Las preguntas que persisten:

  • ¿Era un trabajo por información interna? La precisión con que actuaron –sabiendo que era el momento de la recaudación mensual y yendo directo al equipo de grabación– hace saltar todas las alarmas.
  • ¿Dónde están los $4 millones? Una suma tan elevada en efectivo alimenta el circuito de la delincuencia organizada.
  • ¿Cuál es el estado del joven conserje? Más allá de las lesiones físicas, el trauma psicológico de ser reducido a punta de pistola es una herida invisible que permanece.

Este violento asalto no es solo un robo. Es un recordatorio de la audacia del crimen organizado, que actúa con frialdad y planificación, y deja atrás no solo pérdidas materiales, sino también un profundo miedo en la comunidad.

La búsqueda de los dos sospechosos es intensa. Cualquier dato, por mínimo que parezca, puede ser crucial. Si viste algo sospechoso en la zona de avenida Ayacucho en Barranqueras durante esa madrugada, comunicate con las autoridades.