Presupuesto 2026: Vialidad Nacional tiene solo US$ 249 millones para obra pública, una «insignificancia» para rutas colapsadas

El organismo que debería mantener la red vial nacional dispondrá este año de apenas US$ 447 millones en total, de los cuales menos de la mitad son para inversión. Sobrevivió a un intento de cierre, pero ahora pasaría a depender de Transporte.

La paradoja es cruda: mientras las rutas argentinas exhiben un estado de colapso tras décadas de desinversión y corrupción, el organismo que debería repararlas, Vialidad Nacional, enfrenta el año 2026 con un presupuesto raquítico que expertos califican como «insignificante» para la magnitud del problema. Según los números oficiales, la caja para obra pública será de apenas US$ 249 millones, una fracción mínima de lo necesario.

Los números que alarman:

  • Presupuesto TOTAL 2026: $659.878 millones (aproximadamente US$ 447 millones).
  • Destino de esos fondos:
    • Sueldos del personal: $179.000 millones.
    • Bienes de uso y servicios (papel, alquileres, reparaciones): $71.855 millones.
    • OBRA PÚBLICA (lo que queda): $394.246 millones (US$ 249,2 millones).

Un organismo en terapia intensiva y a la deriva
Vialidad sobrevivió en 2025 a un intento de disolución mediante un DNU del presidente Milei, que fue derogado por el Congreso. Sin embargo, su futuro sigue incierto. Según confirmaron fuentes oficiales, el organismo pasaría a depender de la Secretaría de Transporte, que acaba de tener un cambio de mando tras la salida de Luis Pierrini por un escándalo de supuestos desvíos en subsidios.
Este nuevo traslado (dejaría la Secretaría de Obras Públicas) se da en un contexto de extrema debilidad presupuestaria y tras un achique de personal: pasó de 5.703 a 4.998 empleados desde diciembre de 2023.

Una red vial al borde del abismo
El contraste es abismal: US$ 249 millones para obras frente a una red de rutas nacionales destrozada por el tránsito pesado, la falta de mantenimiento y los fenómenos climáticos. Este monto es ínfimo para un país de la extensión geográfica de Argentina y explica por qué las promesas de recomposición vial chocan, una y otra vez, con la realidad de los baches, las banquinas destruidas y los puentes en riesgo.
El presupuesto 2025 tampoco se ejecutó en su totalidad (solo llegó al 87%), lo que suma otra capa de ineficiencia a la crisis.

¿Qué significa esto en la práctica?
Con estos números, Vialidad Nacional estará limitada a:

  1. Parches de emergencia, no obras de fondo.
  2. Priorizar un puñado de tramos críticos, dejando vastas regiones en el olvido.
  3. Depender aún más de las provincias y de esquemas de concesión privada (peajes) para mantener la red, lo que podría derivar en mayores costos para los usuarios.

El resultado final: La infraestructura vial, pilar del desarrollo económico y la seguridad, seguirá siendo la gran deudora de una política de ajuste que, al recortar al máximo, pone en riesgo un activo estratégico y condiciona el futuro productivo y logístico del país. Mientras, los argentinos pagan con tiempo, combustible y seguridad cada kilómetro de ruta destruida.