Reforma laboral en suspenso: CGT y empresarios pisan el freno y buscarían postergar el tratamiento para marzo
Ambos sectores coinciden en que un tratamiento exprés podría generar más litigiosidad e inconsistencias. En el Senado, el peronismo aguarda la posición de los gobernadores.
La reforma laboral que impulsa el gobierno nacional podría quedar pospuesta para marzo, ante un inédito acuerdo tácito entre la CGT y las entidades empresarias. Ambos sectores consideran que un tratamiento exprés en las sesiones extraordinarias dejaría “flancos débiles” que derivarían en una oleada de litigios judiciales, y prefieren un debate pausado en las sesiones ordinarias del Congreso.
Los motivos del freno
- Empresarios: Ricardo Diab, titular de la CAME, reclamó modificaciones en al menos seis artículos, incluido el que elimina la ultraactividad de los convenios colectivos. “Sabemos que hay convenios desactualizados, pero en nuestro caso los actualizamos continuamente y no vemos necesidad de empezar todo de nuevo”, argumentó.
- Sindicatos: Desde la CGT señalan que un proyecto apresurado y sin consenso nacería con “inconsistencias técnicas” y sería impugnado rápidamente en la Justicia.
- Bloques opositores: Senadores peronistas y dialoguistas advierten que no darán quórum sin respuestas concretas a sus planteos. Una senadora anticipó que no asistirá a la reunión convocada por Patricia Bullrich: “Hasta que no nos respondan, no vamos a ir”.
El tablero político en el Senado
La jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, mantiene un itinerario ajustado: este martes se reunirá con aliados (excepto peronistas) para definir si el gobierno acepta modificaciones; el miércoles llevará el resultado a la mesa política oficialista.
Mientras tanto, los gobernadores peronistas se reunirán el miércoles en el CFI. El bloque que lidera José Mayans tiene un piso de 28 votos, suficientes para retacear el quórum si se mantiene unido. Mayans habría sido claro con colegas que pidieron ayuda por los incendios en la Patagonia: “Ustedes vienen a pedir solidaridad para conseguir $20.000 millones, pero le regalan a Milei $12.000 millones con la reforma laboral”.
¿Qué sigue?
La presión por demorar el tratamiento crece tanto en el sector sindical como en el empresario –especialmente en las pymes, que temen que una reforma mal diseñada aumente la conflictividad y la incertidumbre–. Incluso hay legisladores oficialistas que observan con “preocupación” la falta de debate técnico.
Si el gobierno insiste en su cronograma acelerado, podría enfrentar un fracaso en el Senado por falta de quórum. Si cede a la postergación, ganaría tiempo para negociar, pero perdería momentum político en un año electoral clave.
¿Creés que la reforma laboral debe tratarse con urgencia o es mejor un debate más extenso? ¿Qué aspectos te parecen prioritarios para modificar? Dejanos tu opinión.
