Reforma laboral: la amenaza a la coparticipación tensa la negociación del Gobierno con sus aliados
El proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca aprobar enfrenta un nuevo y formidable escollo: la segura caída en los ingresos por coparticipación de varias provincias si avanza el dictamen logrado en diciembre. Esta consecuencia fiscal está sembrando advertencias y quejas entre aliados clave, condicionando las negociaciones para el período ordinario que comienza en marzo.
💸 El dilema provincial: «¿Cómo hacés si te sacan uno o dos meses de sueldos?»
Legisladores opositores y de fuerzas dialoguistas expresan su malestar en privado: «¿A varios que rechazamos la reinstauración de Ganancias en 2024 ahora nos piden esto?», se quejó un senador. El problema es concreto y urgente para los gobiernos provinciales:
- Una merma en la coparticipación equivaldría a perder el equivalente a uno o dos meses de sueldos de una planta pública ya recortada.
- Ni siquiera los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) podrían cubrir semejante hueco fiscal.
- La tensión es inherente al rol del Senado: «En el Senado representamos a las provincias. No se entiende», argumenta un legislador.
⚖️ El oficialismo baja el tono, pero la tensión persiste
Frente al alerta, el oficialismo intenta desdramatizar:
- Un libertario argumenta que el impacto no sería uniforme: «No es lo mismo una provincia en la que pocos pagan Ganancias… que otra con mucha más espalda».
- Otro sugiere pragmatismo: «No hay que armar grandes dramas por esto si no hay votos… Ya pasó en ley Bases y el país siguió».
Sin embargo, la jefa de bloque Patricia Bullrich ya anunció la reanudación de reuniones con empresarios, gremios y la oposición, reconociendo la complejidad del escenario.
🔄 La «moneda de cambio»: un arma de doble filo
Un senador peronista aventura la estrategia oficial: «Mi apuesta es que lo van a usar de moneda de cambio cuando se acerque la sesión». El Gobierno, demostrando pragmatismo en las últimas extraordinarias, podría negociar alivios fiscales a cambio de apoyo político, manejando la amenaza desde el Ministerio del Interior y Economía.
⚠️ Las advertencias de los aliados: «Cuidado con el costo político»
Los socios legislativos del Gobierno, aunque dispuestos a dialogar, lanzan señales de cautela:
- Advierten sobre el «costo político de querer acelerar sin parar».
- Piden que no se «excedan en poner plazos que después no se cumplan», porque «nos desgasta como aliados».
- Alertan que si el proyecto avanza con pocas modificaciones (como pretende el Ejecutivo), la «votación en particular será densa y delicada», con el kirchnerismo listo para capitalizar el descontento.
📜 El tablero legislativo más amplio
Junto a la reforma laboral y la de glaciares (con dictamen en el Senado), también aguardan:
- Ley de Estabilidad Monetaria (en Diputados, con menor preocupación).
- Reforma del Código Penal, un texto que «generaría rispideces» y ni siquiera fue presentado en las extraordinarias de diciembre.
Conclusión: La reforma laboral ha dejado de ser solo un debate sobre derechos y flexibilidad. Se ha convertido en un complejo juego de ajedrez fiscal y político, donde cada peón provincial puede definir el jaque al proyecto oficial. El Gobierno deberá elegir entre impulsar su bandera reformista a cualquier costo o ceder en lo fiscal para asegurar los votos, en una negociación donde la lealtad de sus aliados tiene un precio muy concreto: los pesos que llegan (o dejarán de llegar) a las provincias. La pulseada recién comienza.
