Renunció Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, tras quedar bajo sospecha de corrupción
Es otro funcionario cercano a Milei que deja su cargo. Lo reemplazará Juan Martín Campos. Las causas judiciales aún no fueron especificadas oficialmente.
El presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), Demian Reidel, renunció este lunes luego de quedar bajo sospecha en casos de corrupción, según confirmaron fuentes oficiales a la Agencia Noticias Argentinas. Reidel, un alfil cercano al presidente Javier Milei, será reemplazado por Juan Martín Campos, quien asumirá la presidencia del directorio de la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares del país.
Un cargo clave en la órbita energética
Reidel lideraba NA-SA desde el inicio de la gestión de Milei, una empresa estratégica que gestiona las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, además de estar a cargo del proyecto CAREM (primer reactor nuclear de diseño argentino). Su salida se produce en medio de una oleada de investigaciones por presuntas irregularidades en contrataciones y manejo de fondos dentro de organismos públicos, aunque aún no se han dado detalles oficiales sobre las causas judiciales específicas que lo involucran.
Contexto de desgaste y sospechas
La renuncia de Reidel se suma a otras salidas forzadas de funcionarios ligados a Milei en los últimos meses, en un contexto donde la oposición y algunos medios han denunciado prácticas opacas en la adjudicación de contratos estatales, especialmente en el ámbito energético y de obra pública. La falta de transparencia en estos procesos ha generado crecientes cuestionamientos incluso desde sectores aliados al gobierno.
¿Qué sigue para Nucleoeléctrica?
La designación de Juan Martín Campos busca dar estabilidad inmediata a la empresa, en un momento donde la energía nuclear es clave para la matriz eléctrica nacional. Sin embargo, la sombra de la corrupción y la rotación de funcionarios podrían afectar la planificación a mediano plazo de un sector que requiere inversiones sustanciales y continuidad técnica.
El caso refleja, una vez más, la tensión entre el discurso de “cero corrupción” del oficialismo y las sospechas que surgen en su propia gestión, algo que la oposición utilizará para erosionar la narrativa de “línea de plata” prometida por Milei.
¿Creés que esta renuncia afectará la credibilidad del gobierno en su lucha contra la corrupción? ¿Qué medidas de transparencia deberían implementarse en empresas estatales como Nucleoeléctrica? Dejanos tu opinión.
