Riquelme, denunciado por «administración fraudulenta»: el Ministerio de Seguridad mete presión en Boca

El presidente de Boca enfrenta una nueva denuncia penal. Esta vez, el denunciante no es un socio o un dirigente opositor. Es el Ministerio de Seguridad de la Nación. El círculo se cierra alrededor de Riquelme, mientras el club atraviesa su peor momento futbolístico en años.

El denunciante, otra vez

Walter Federico Klix no es un desconocido en la trinchera antirriquelmista. Funcionario del Ministerio de Seguridad, hombre de confianza de Patricia Bullrich, ya había denunciado al presidente de Boca en mayo de 2025 por presunta asociación ilícita.

Aquella vez, el expediente no prosperó. Esta vez, Klix vuelve a la carga con una nueva figura penal: administración fraudulenta.

Y asegura tener pruebas.

«Mercado negro», «esquema mafioso» y 100 testigos

Las palabras que Klix eligió para la denuncia son gruesas. No habla de «irregularidades administrativas» ni de «falta de controles». Habla de «mercado negro» y «esquema mafioso».

Según el funcionario, en Boca funcionaría una estructura paralela para manipular y distribuir entradas. Un sistema que beneficiaría a unos pocos a costa del socio común.

Klix asegura tener más de 100 testigos, además de chats y videos que acreditarían sus dichos.

La denuncia también incluye dos puntos específicos:

  • Irregularidades en el manejo de abonos y carnets de socios.
  • La desaparición de 50.000 prendas deportivas.

Cincuenta mil. No es un error de tipeo.

El contexto: Boca toca fondo

La denuncia no llega en un momento cualquiera. Llega cuando Boca está contra las cuerdas.

La Bombonera ya no es un fortín. Es un hervidero.

Los insultos a la dirigencia se escuchan cada vez más fuerte. La eliminación de la Copa Libertadores dolió. La derrota ante River, más. Y la salida de Fernando Gago como entrenador dejó al club sin timón en el peor momento.

El frente futbolístico arde. Y ahora, el frente judicial también.

Riquelme, el ídolo bajo asedio

Juan Román Riquelme construyó su candidatura a presidente de Boca sobre una base inquebrantable: su historia como jugador. Nadie podía discutirle lo que hizo adentro de la cancha.

Pero afuera, la gestión es otro partido.

Los balances, los contratos, la relación con los socios, el manejo de los recursos. Todo eso se mira con lupa cuando sos el heredero del legado de Macri y Angelici. La vara está alta. Y los errores se pagan caro.

Esta denuncia no lo condena. Pero lo coloca en el centro del radar judicial.

La pregunta que flota

¿Es una denuncia con fundamentos o una operación política contra un dirigente que no es del riñón del oficialismo?

Klix responde a Bullrich. Bullrich responde a Milei. Y Boca es el club más grande de la Argentina, siempre codiciado por el poder.

Pero también es cierto que el manejo de las entradas y la indumentaria en Boca tiene historia turbia. Y que las 50.000 prendas no aparecen solas.

Lo que viene

La Justicia deberá investigar. Klix promete pruebas. Riquelme, por ahora, guarda silencio.

El pueblo de Boca, mientras tanto, sigue yendo a la cancha. Sigue pagando la cuota. Sigue esperando que el club vuelva a ser lo que fue.

Y mira todo esto desde afuera, con la mezcla de bronca y desilusión de quien siente que su amor propio está siendo manoseado.

Preguntas para el hincha

¿Cuántas veces pagaste una entrada cara y después viste a un dirigente entrando gratis?
¿Cuántas remeras compraste y después viste en una salita de venta paralela?
¿Cuánto duele que el club que amás esté en el centro de una denuncia penal?

Boca es más grande que cualquier dirigente. Pero también es responsable de lo que hacen en su nombre.

Riquelme tiene hoy dos frentes abiertos: el de la cancha, que no gana, y el de los tribunales, que no descansa.

El ídolo necesita ser presidente. El presidente necesita ser ídolo.

Y la grieta que parte al fútbol argentino ya tiene un nuevo capítulo.

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Juan Román Riquelme, denunciado por el Ministerio de Seguridad. Mercado negro de entradas, 50.000 prendas desaparecidas y un club en llamas.